Seis combates fueron los que se disputaron el jueves en la velada “Choque de Poder” en el Hotel Veneto. Los que asistimos al evento disfrutamos de una buena velada, con buena cantidad de público, pero que al final nos lleva a analizar el futuro de ciertos gladiadores, sobre todo aquellos que no tienen nada más que hacer en el boxeo.
En la estelar de la función, no hay duda de que el panameño Addir “Vipper” Sánchez es un joven con futuro (solo tiene 20 años), a pesar de que fue noqueado por el venezolano Ismael Barroso. A Sánchez le deben enseñar a utilizar su alcance y a desplazarse arriba del ensogado. Es un joven fuerte, pero que debe mejorar su defensa.
Me gustó mucho el estilo del peleador capitalino Jezreel Corrales. Durante algunos asaltos me hizo recordar al supercampeón gallo de la AMB, el panameño Anselmo “Chemito” Moreno, por la velocidad con la que conectaba sus golpes. Es más, Jezreel es de guardia zurda, al igual que “Chemito”.
Los que entrenan a Jezreel deben enseñarle a pelear al contragolpe, técnica que domina a la perfección “Chemito”.
Como último consejo, quiero decirle a Jezreel que sus combates primero los debe ganar en el gimnasio, porque casi se queda sin gasolina.
Para cerrar, quiero decirles a Alejandro Corrales y Gabriel Dorado, los cuales se enfrentaron el jueves, que piensen seriamente en retirarse.
Corrales no ve la luz desde diciembre del 2008 (6 derrotas consecutivas), mientras que Dorado, a pesar de que ganó, siempre ha fallado en combates de mayor exigencia.
La única forma de que cambie de opinión en relación con Dorado es que choque con alguien de peso como el jamaiquino Nicholas Walters.