La Plaza de la Constitución de Pinto, pueblo natal de Alberto Contador, se convirtió ayer en una bulliciosa marea amarilla para recibir a su ídolo, el doble campeón del Tour de Francia.
El doble ganador de la prueba francesa subió al balcón del consistorio para dedicar unas palabras emocionadas a tres mil paisanos y asegurarles que les había tenido "muy presentes" cuando recorría las carreteras de Francia y que se había dejado "hasta la última gota de fuerza" por ellos.
Contador llegó en un reluciente descapotable con el maillot amarillo en honor a los pinteños.
Ya en el balcón del consistorio, y como aperitivo, Contador disfrutó del himno español del que le privaron en el podio de los Campos Elíseos (entonces sonó el himno danés), marcando el ritmo con su dedo índice.