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Contradicciones culturales y mojamas

La mayor parte de las veces cuando me cuentan cosas como estas yo simplemente no doy crédito. La gente inventa muchas tonterías y no, seguro que se


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, actriz y escritora) / Antropóloga, actriz y escritora

La mayor parte de las veces cuando me cuentan cosas como estas yo simplemente no doy crédito. La gente inventa muchas tonterías y no, seguro que se han equivocado, que entendieron mal. Pero mira tú que no. Al final, la mayor parte de las veces todo es cierto, ciertísimo, y yo me quedo con la boca abierta cual gárgola. No contentos con haber tenido hace poco entre nosotros al principito y su plebeya consorte y ansiosos de continuar disfrutando de la presencia de la rancia monarquía, nos avisan ahora de que Tutankhamón va a pasarse una temporadita entre nosotros. Y todo el mundo brinca de felicidad en alegre comparsa. Yo no he visto República con más amor a las monarquías que ésta, oiga. No contentos con las reinas de Calle Arriba y Calle Abajo y las reinas de las novatadas y las reinas del hogar y las reinas que son bellas y señoras, se vuelven locos con cualquier cosa. Como esto. El anuncio de que el Tucantropológico se va a destinar, una vez más, a alojar un absurdo. Una exhibición con réplicas de piezas que pertenecieron a algunos faraones y sus consortes. Lo venden como si fuera la gran vaina. Mucho pan de oro, mucha venda y toneladas de escarcha dorada que, cual si fuera polvo de hadas, pretenden que cubra con un velo de oropel la mediocridad de los que no saben idear otras cosas.

En un país como Panamá, con una tradición arqueológica tan rica e impresionante, con cerámica y orfebrería que deslumbran, nos tenemos que conformar con ver montajes pedestres, con piezas que no son originales y sobre países y temas que no vienen a cuento porque nadie tiene las narices de iniciar el trabajo que debe de hacerse para montar una exhibición de lo de aquí como tiene que ser. Para mostrar lo que es Panamá y lo que fue. ¿Para qué traer oro falso de afuera si no se conoce lo que es propio?

Se enreda a la gente con palabras rebuscadas y muchos adjetivos calificativos, ‘impresionante’, ‘excelente’, ‘único’…Y montones de escuelas llevarán a sus alumnos a ver el montaje, y los fines de semana los papás llevarán a sus retoños a ver lo que pudo hacer sido una mojama real, pero que no lo será. Y mientras, en algún sitio, alguien debe estar frotándose las manos mientras la caja registradora suena cling cling cling. Y en las bodegas, y en los depósitos, las piezas, abandonadas, como el arpa de Bécquer, duermen el sueño triste de los olvidados. Con políticos que se dejan embaucar con cantos de sirena y que no escuchan cuando los que saben les dicen que no todo es tan bonito. Responsables del patrimonio histórico y cultural de todos los panameños que prefieren traer un resumen de una cultura extranjera que ayudar a que la cultura panameña sea realmente importante en la vida de los que nacieron aquí.

En momentos como estos no puedo dejar de pensar en Jorge Schmidt, que pasó toda su vida amando con locura el patrimonio cultural de este país y en el Manuel Antonio Rodríguez, y su exquisito cuidado cuando restauraba una pieza, y pienso en lo mucho que me alegro de que ambos estén muertos, así se han ahorrado disgustos como este y los que han de venir. Pienso que se han ahorrado la impotencia de no poder hacer entender las cosas importantes a los que toman las decisiones. Y luego los echo terriblemente de menos, porque cada vez van quedando menos personas lúcidas que sean capaces de indignarse con vainas como estas.


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842879
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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