Deportes

Contrapunto


Escritora

- Blanca - ¿trajiste los focos grandes? – preguntó Tito al recibirme en el patio del rancho de quincha, donde vive la humilde familia de campesinos.

Al comprobar que contábamos con los ansiados proyectores, mi joven amigo me guio hacia la explanada cercana.

 

- No tengas miedo de que haya culebras, alacranes ni otros bichos. Y los mosquitos, como son friolentos, aparecen poco por aquí – me dijo.

Sin más preámbulos nos acostamos “boca arriba”; sobre los petates que ya Tito había extendido. Tal como él me había pronosticado, en esa noche de enero parecían haberse unido las constelaciones de los hemisferios norte y sur.

El fulgurante cobertor, que ellas formaron, cubría de mágico resplandor todo el firmamento.

 

- Ahora – dijo Tito - Quédate muy quieta para escuchar lo que nos dicen los murmullos del silencio. Hay quienes pueden oírlos. Otros no. Cuando yo te apriete la mano, prendemos los focos y nos vamos  hasta el cielo; seguimos la ruta que ellos nos están señalando. Así lo hicimos.

¿Adónde está la Cruz del Sur? ¡Al fin la hallamos! Reconocimos con facilidad a Taurus, Orión , Géminis y Cáncer que estaba muy clara. Un bellísimo lucero nos miraba fijamente.

¿Era Marte? ¿Era Venus? ¿Es cierto que los luceros no titilan?

 

Recordé lo expresado por el filósofo y pedagogo alemán Bert Hellinger: “Las Constelaciones Universales nos permiten trabajar sobre temas existenciales… es decir, todos aquellos que forman parte de lo humano y su conexión con el universo”.

¡Hay que educar …pero también hay que cazar estrellas!


fecha edicion
old id
447867
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América