LA PRIMERA carrera de caballos de Israel sirvió para inaugurar el hipódromo del bíblico monte Guilboa de la ciudad de Afula en medio de controversia con la Asociación para la Defensa de los Animales HaKol Jai.
Las diez carreras de la jornada, en presencia de visitantes de todo el país, no fueron susceptibles de apuestas.
HaKol Jai, que ha distribuido una carta de protesta, sostiene que las carreras de caballos "son una industria plagada de crueldad" contra esos animales. Una muestra de ello, afirma, es que el promedio de vida del caballo es de 25 años, pero entre los de carrera es de seis.
El director del Concejo Regional Guilboa, Daniel Atar, dijo que Afula "tiene grandes expectativas en torno del hipódromo", objeto de un proyecto que prevé, entre otras instalaciones, un estado con 5.000 asientos para contemplar las competiciones.
El proyecto, que incluirá un gran centro comercial, demandará una inversión de 15 millones de dólares por parte de empresarios privados y criadores de caballos árabes de carrera, informó.
Según HaKol Jai, que ya recurrió el año anterior a tribunales, el permiso oficial para las carreras, otorgado el pasado verano por el Gabinete Nacional, es "sólo para las de hoy".
Los caballos empleados en las carreras están expuestos al consumo de drogas por parte de sus entrenadores y veterinarios para encubrir heridas y enfermedades, y muchos de ellos terminan su vida en un matadero.
Asistieron a las competiciones criadores y especialistas de Europa.