Argentina goleó ayer a Venezuela (4-0) en el debut oficial de su seleccionador, Diego Maradona, en un partido que dominó de principio a fin y en el que Lionel Messi rompió el abigarrado sistema defensivo del equipo visitante.
Con un tanto en la primera parte, una asistencia para el que marcó Tevez en el comienzo de la segunda, varios regates que levantaron al público de sus asientos y con su claridad para buscar espacios y sortear rivales, Messi se convirtió en la figura del partido.
Maradona, que antes del encuentro expresó su deseo de que Messi se fuera ovacionado del campo como ocurría con él en sus tiempos de futbolista, vio cumplido su sueño, y también de que la multitud aplaudiera a todo el equipo, que tuvo enfrente a un rival limitado.
Venezuela impedía, por la cantidad de jugadores dispuestos en posición defensiva, la conexión Messi-Agüero-Tevez, pese los permanentes cambios de posiciones del primero y el tercero, hasta que a los 24 minutos entraron en acción y el Kun, el más flojo de los tres, no alcanzó a conectar la pelota por centímetros.