La huelga general convocada para hoy, viernes, por una coalición de partidos políticos de la oposición tiene grandes oportunidades de éxito, debido a que el sector privado pidió públicamente al presidente de Haití, René Preval, que busque una solución a la crisis parlamentaria.
Los líderes políticos de la oposición como Evans Paul (KID-FNCD) y Gérard Pierre-Charles (OPL) llamaron a la participación de la población para mandar un mensaje claro a lo que calificaron como "dictadura Aristide-Préval".
La huelga general tiene como objetivo principal enviar una advertencia al gobierno en contra del "rompimiento del proceso democrático".
El ambiente político está caldeado desde que el presidente René Préval resolvió poner fin a las prerrogativas del Parlamento, que está en manos de la opositora Organización del Pueblo en Lucha (OPL).
Mediante la resolución se solicitó al Ministerio de Economía y a la Contraloría a hacer un inventario de los bienes del Parlamento, pagar el sueldo acumulado por los legisladores hasta el pasado 11 de enero y cerrar las cuentas bancarias.
La misma disposición fue extendida a los ayuntamientos y secciones comunales "hasta que surjan nuevas disposiciones".
Con esta acción Préval ejerció su voluntad de disolver el Parlamento y poner fin al mandato de los alcaldes y administradores de secciones comunales.
La determinación deja la vía libre para que Jacques Edouard Alexis establezca un nuevo gobierno como primer ministro y la posibilidad de que se convoquen nuevas elecciones.
En medio de esta determinación presidencial, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pidió a Préval, a las autoridades del país y a los líderes políticos que busquen una solución a la crisis actual que dura ya 19 meses para asegurar la continuidad de las instituciones democráticas.
El Consejo, que fue informado de la situación por el subsecretario general de la ONU, Bernard Myiet, lamentó que las autoridades haitianas y los líderes políticos no hayan logrado una solución negociada para resolver la crisis política y electoral.
La crisis política surgió a raíz de la dimisión del primer ministro, Rosny Smarth, tras serias divergencias con el presidente. Desde entonces, el país no tiene un jefe de gobierno.
Desde la renuncia de Smarth en junio de 1997, los esfuerzos por elegir a un sustituto han sido infructuosos y el abismo que separó al presidente Préval de la ahora opositora OPL se hace cada vez más profundo.
La OPL, que llevó a Préval al poder en las elecciones generales de 1995, se ha encargado de hacerle la vida imposible al Presidente desde que toleró presuntamente la manipulación de los comicios legislativos de 1997 y apoyó al partido formado por el ex presidente Jean-Bertrand Aristide.
Preval ha intentado en varias ocasiones llenar la vacante de primer ministro para poner en marcha el gobierno pero los candidatos han sido rechazados por el Parlamento, dominado por la OPL, porque dicha colectividad exige la renovación del Consejo Electoral Provisional (CEP) como condición previa.
Las pugnas entre ambos poderes constitucionales no han cesado y llevaron a Preval a disolver el Parlamento.
Empresarios y sindicatos se unieron de manera inusual el mes pasado para exigir el fin de la crisis y amenazar con convocar una huelga general si no surgía pronto un cuerdo entre la oposición y el gobierno.
A la convocatoria de huelga se han unido las declaraciones de Alexis de que formará gobierno en los próximos 15 días aunque no haya presentado su declaración de política pública ante el parlamento, como lo exige la ley.
Alexis informó a Préval de que ya formó su gabinete y que se propone tomar el control del gobierno muy pronto.
Distante de esta polémica se ha mantenido la comunidad internacional, cuya intervención en la crisis ha sido mínima, a excepción de los intentos de Estados Unidos por lograr que la situación mejore.
El ex asesor de seguridad nacional de EEUU, Anthony Lake, y la secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Albright, han mediado sin éxito en la situación.