La afición panameña mostró una vez más anoche su devoción por el fútbol, su amor por esa selección que muchas veces los ha traicionado.
Para el público no importa cuántas derrotas han pasado, cuántas tardes y noches han llenado sus mejillas con lágrimas por una derrota.
Anoche las calles se volvieron a teñir de rojo, fue un solo sentimiento, una sola bandera, un solo grito que se escuchó de extremo a extremo en territorio nacional.
Si bien la Copa de Naciones no es la eliminatoria a un Mundial de Fútbol, el torneo para Panamá tiene un significado especial. Es la oportunidad de volver a creer en este deporte, de que la Selección pueda regalarle a esta afición un rato de alegría, de que nos haga sonreír en medio del trago amargo que significó la eliminación de Sudáfrica 2010.
Sin duda, este deporte necesita de buenos momentos, de razones para que la gente crea y apoye, de inspiración para volver a enamorarnos. La afición es como aquella mujer difícil de conquistar... para lograrlo necesitas cuidar cada detalle.
¡Arriba el fútbol!