Konstantín Balmónt, escritor ruso del siglo xx, se destacó en la poesía y en la traducción. Tradujo al ruso versos de poetas alemanes, franceses, españoles, escandinavos, polacos y eslavos. Su poesía fue olvidada por casi 15 años, pues inicia su labor como poeta en 1890; pero no es sino hasta el 1905 cuando es reconocido su trabajo.
El poema "Corre la vida, y el sueño es eterno", traducción hecha al español por el mismo autor es una visión muy personal de la vida, vida que se yergue por encima de las dificultades (la vida corre, el mundo ahoga). Sin embargo hay una razón para soportar con estoicismo: se tienen ilusiones, sueños, se está enamorado, se es poeta.
En un poema de siete líneas se dice tanto, se predice tanto. Imaginen que ya Konstantín Balmónt veía, justo en 1900, un mundo asfixiante. Aún no había vivido la Primera Guerra Mundial y ya observaba cómo cuando el dolor del mundo te anuda y un grito ahogado clausura tu garganta. Después de más de un siglo, la experiencia de vivir en un estado de zozobra y angustia se ha elevado a la millonésima potencia, pero como él mismo afirmaba, a pesar de todos estos males: "me siento bien, soy un poeta". La imagen de la poesía como liberadora de dolencias físicas, morales y sociales.
Adicional a la poesía, el otro gran motivo liberador: el amor. Konstantín Balmónt estaba enamorado. Esto lo hacía ver la realidad con ese tapiz mágico que nos camufla y nos convierte en una sonrisa perpetua de bienestar.
El poema se estructura retóricamente en función de un paralelismo: Corre la vida, y el sueño es eterno/ Me siento bien, estoy enamorado./ Corre la vida, pero no el cuento./ Me siento bien, soy un poeta./ El mundo ahoga, pero se siente frescura en el alma,/ Me siento bien, muy bien. Obsérvese que se repiten dos tipos de estructuras de oraciones compuestas: por un lado la oración compuesta yuxtapuesta en el cuarto y sexto verso; por el otro lado la estructura de la oración compuesta adversativa en el tercero y el quinto verso. La yuxtapuesta reafirma la condición bienhechora de los motivos liberadores: poesía y amor; en tanto que la adversativa "vida" pareciera evocar a la poesía, porque la opone a otro género: el cuento, significando el carácter popular de la poesía y la capacidad para transmitirla oralmente.