Dicen que al paso de la corriente se va aclarando el río. Precisamente eso está ocurriendo en algunas cuestiones hípicas y confiamos que con el transcurrir del tiempo se sigan poniendo en práctica algunas medidas cuyo máximo benefactor será la actividad en general.
Atinadamente la empresa operadora del Hipódromo Presidente Remón decidió recientemente efectuar algunos cambios en aspectos sensibles como la jugada del 5 y 6, la coima en la apuesta a Ganador y el fastidioso minuto cero, entre otros.
Quienes tenemos cierto tiempo de estar manoseando la cosa hípica, y que seguimos celosamente el comportamiento de las apuestas, estamos convencidos de que la idea de poner la jugada del 5 y 6 a 0.25 centavos como precio mínimo del formulario era estupenda.
Incluso los mejores acumulados que recuerda la hípica desde la privatización hasta principios del año pasado, se dieron precisamente debido a que el volumen de apuestas con un costo de 0.25 centavos era más alto y lo mejor de todo, las posibilidades de que se produjera un formulario con las seis llaves ganadores eran menores.
El tiempo, sabio como siempre, se encargó de evidenciar que fue error aumentar el precio de la jugada y, peor aún, eliminar la disposición que dejaba un porcentaje acumulado cuando se registraba un ganador.
De la coima en la apuesta a Ganador, también hemos escrito infinidad de veces. Mantener una actitud recalcitrante sobre el tema era obrar en contra de la lógica. Felizmente, ya se atrevieron a disminuir la coima y los resultados en términos de dividendos y total de apuestas ya se están percibiendo. Quienes se empecinaron en hacer lo contrario, tienen ese cargo en sus consciencias. Que la historia los juzgue...!
La semana pasada se anunció oficialmente que el “Minuto Cero”, impuesto a finales del año pasado para impedir supuestos actos irregulares de quienes manejan el sistema de cómputos, también pasó a ser parte de la historia negra de la hípica.
Las razones que se esgrimieron para obligar a la gente a jugar muchos antes de la hora de partida y que les impedía cancelar y cambiar sus jugadas cuando se daba algún retiro o demora detrás del partidor, no pudieron contra una cultura hípica que prevaleció por años y que fue atajada en el momento menos prudente para los intereses de los apostadores, los dueños de caballos y mucho menos a la empresa operadora.
Otras decisiones, cuya efectividad o no, se comprobará en los próximos meses, son el cambio de inicio de las carreras los días jueves, la eliminación de las carreras de simulcast los martes y la posibilidad de presentar carreras de clasificación en los clásicos cuyo premio base es de 30 mil balboas o más.
Quedan pendientes otras cosas por corregir, como los son mejorar las relaciones con los representantes de los medios de comunicación, homologar lo relacionado a las carreras de inicio de apuestas como pool de cuatro, pool de tres y 5 y 6 (especialmente en el simulcast), así como la confección de reglamentaciones claras sobre la jugada del simulcast y la escogencia de los valores hípicos, entre otros.