La situación judicial del ex general Carlos Mendoza, ex ministro de Defensa, estaba ayer a la espera de una decisión de la Corte Militar luego de ser implicado en la reciente insurrección indígena y militar.
En torno a la insurrección, en la víspera fue arrestado el coronel de la policía nacional, Fausto Terán, quien participó en la captura del edificio del Congreso junto con los indígenas y oficiales del ejército. Se informó que será investigado por un tribunal de justicia de la policía.
En tanto, el ex general Mendoza, que pidió su pase a retiro tras la sublevación del 21 de enero pasado, se encuentra en libertad y, más aún, no está ni procesado ni enjuiciado, bajo la investigación procesal iniciada por el juez militar, mayor Luis Sangoquiza.
Sin embargo, Sangoquiza se inhibió ayer de seguir conociendo el caso, que involucra a más de cien miembros del ejército, desde coroneles a suboficiales, todos los cuales se encuentran detenidos para determinar sus responsabilidades en la insurrección.
El juez anunció que se inhibía y pasó el caso a consideración del presidente de la Corte Militar, coronel retirado Jorge Salgado, en una providencia reservada.
Según las normas de la justicia militar, cuando un general es mencionado en una investigación judicial la competencia pasa a manos de la Corte Militar de Justicia, como tribunal superior. En caso que determine indicios de responsabilidad, el proceso sigue en manos de este tribunal
El ministro de Defensa, almirante retirado Hugo Unda, aclaró ayer que presuntamente uno de los militares detenidos habría mencionado el nombre de Mendoza en sus declaraciones al juez Sangoquiza, por lo cual este magistrado decidió entonces marginarse y elevar el proceso a la Corte Militar.
Mendoza, como general del ejército en servicio activo, era el ministro de Defensa del presidente Jamil Mahuad, derrocado por la insurrección desencadenada por miles de indígenas que se tomaron los edificios del Congreso y la Corte Suprema, con el apoyo de la oficialidad joven del ejército.
Luego, indígenas y militares ingresaron al Palacio de Gobierno, donde instalaron una Junta de Gobierno de Salvación Nacional, integrada por el entonces ministro Mendoza, el líder indígena Antonio Vargas, y el ex magistrado Carlos Solórzano.
Esta junta se disolvió al cabo de tres horas, cuando los altos mandos de las fuerzas armadas la desconocieron y entregaron el poder a Gustavo Noboa, vicepresidente de Mahuad.