Diego Costa hundió al Chelsea en una nueva controversia en su temporada de pesadilla al ser expulsado ayer, mientras el Everton sepultaba cualquier posibilidad de que el equipo de Guus Hiddink levante un trofeo.
Chelsea fue humillado por su exdelantero Romelu Lukaku, quien anotó dos veces en un lapso de cinco minutos, incluyendo un impresionante gol en solitario, cuando Costa recibió la tarjeta roja a los 84 minutos en la victoria del Everton por 2-0 en los cuartos de final de la Copa de la FA.
Costa recibió una segunda tarjeta amarilla tras pegar un cabezazo a Gareth Barry y, aparentemente, casi morder el cuello del mediocampista del Everton. Barry no reaccionó a la agresión.
"(Costa) fue perseguido un poco durante el partido. Fueron tras él", declaró Hiddink.