En su segunda participación en una Copa del Mundo, Costa Rica fue eliminada en primera fase con un fútbol en evolución que no le bastó para repetir la campaña de doce años atrás, cuando alcanzó los octavos de final.
Al ser barrida 5-2 por Brasil, el rival menos deseado y en el momento más inoportuno, Costa Rica se dejó arrebatar por diferencia de goles la clasificación por Turquía -vencedora a 0 de China— que empezó a hacer historia 48 años después de volver a un Mundial.
La mejor forma de graficar el porqué esta selección centroamericana no concretó la ilusión que borroneó en su debut (2-0 ante China) fue la pálida gestión de su goleador neto y principal figura, Paulo Wanchope.
La ‘pantera’ apenas dio un rasguño ante los brasileños al colocar su único gol en esta competencia, pero sobre todo tuvo una actuación que fue desmejorando en relación a la cantidad de balones perdidos y goles errados.
Unos tibios silbidos salidos de la parcialidad costarricense en el Estadio de Suwon, el jueves, mostró la exasperación de los ‘ticos’ por lo que ‘Wanchop’ ofrecía en cuanto a poca contundencia ofensiva.
Costa Rica cedió su mejor opción cuando empató a un gol con Turquía. Era el otro rival a vencer, con lo cual hubiera evitado llegar sin apremio ante un Brasil que se ensañó cuando los centroamericanos se pusieron 3-2.
Sin hallar la versatilidad en su plantel ni el fútbol por resultados que su técnico había anunciado, el equipo de Alexandre Guimaraes no fue un fiasco. Hizo un juego, definido por su propio conductor, de ideas francas y sin complejos. Es su mejor orgullo, así también por ellos admitido.
Los centroamericanos, hasta que les tocó la demoledora avanzada brasileña, tenían una defensa eficiente como lo mejor de su formación. Pero en 90 minutos la historia cambió y el experimentado arquero Erick Lonnis terminó sacrificado.
Parecería que en el sector medio hay una vacante que puede asumir o compartir con Wálter Centeno o Rolando Fonseca la función creativa.
Adelante Ronald Gómez fue el más inquietante, además de goleador de su equipo con dos anotaciones. Sacó ventaja del factor distracción que significó la presencia de Wanchope, jalando marcas en una función muy táctica.
Costa Rica trató bien la pelota, reflejando la tendencia brasileña de Guimaraes, nacido en Maceio, nordeste de Brasil. Gusta de la sociedad de los jugadores y del desenganche sorpresivo de su gente del fondo, particularmente de Maurico Wright. Pero hace un fútbol sin muchas variantes ni cambios de ritmo.
Se dio el lujo de perder muchos goles porque sus jugadores intentan siempre un pase o regate extra en vez de tirar a puerta.
Sin embargo, están convencidos de que esta es una generación emergente. La juventud de Daniel Vallejos, Gilberto Martínez, Carlos Castro, Steven Bryce, Winston Parks y el propio Wanchope, puesta a prueba en esta Copa del Mundo, les abre un futuro interesante.
Costa Rica, con pena y sin gloria
Costa Rica cedió su mejor opción cuando empató a un gol con Turquía. Era el otro rival a vencer, con lo cual hubiera evitado llegar sin apremio ante un Brasil que se ensañó cuando los centroamericanos se pusieron 3-2.