Tony Romo luce descansado y listo. Ha suscrito un contrato tan grande como serán sus responsabilidades para la nueva campaña en la NFL.
Ahora, los Cowboys de Dallas encaran otra vez el reto de romper con un círculo vicioso de mediocridad, que se remonta a 1997. Tienen marca de .500 desde el comienzo de aquella temporada, incluido un par de fojas de 8-8 durante las dos primeras campañas completas de Jason Garrett como entrenador.
Dallas no avanza a los playoffsdesde 2009. En cada uno de los dos últimos años, los Cowboys cayeron ante un contrincante de la División Este de la Conferencia Nacional en un partido en el que se jugaba el boleto para la postemporada.
Pese a quedarse tan cerca de los playoffs, los Cowboys despidieron al coordinador defensivo Rob Ryan, sustituido por Monte Kiffin. Realizaron otros cambios en el personal defensivo y un par de ajustes a la ofensiva.
Garrett ha cedido la responsabilidad de determinar cada jugada de ataque en un partido por primera vez desde que el dueño Jerry Jones lo contrató como coordinador ofensivo en 2007.
Sin embargo, no habrá tantos cambios en el personal. Todos los jugadores clave están de regreso.
Travis Fredrick parece ser el único novato capaz de causar un impacto al equipo.