Dos equipos que vienen de juegos diametralmente opuestos se enfrentan esta semana en Texas Stadium. Por un lado, los Minnesota Vikingos, de la mano de su corredor novato Adrian Peterson, ganaron un partido importantísimo ante sus rivales divisionales Bears en Soldier Field.
Por su parte, los Dallas Cowboys recibieron una dosis de realidad, cortesía de los Patriots. Sobre todo, fueron evidentes algunas de las fallas que todavía tiene este equipo a la defensiva y que necesitarán ser solucionadas, si es que Dallas quiere jugar en su noveno Súper Bowl.
El choque presentará, desde luego, el aspecto de la confrontación entre Peterson, quien corrió para 224 yardas la semana pasada en Chicago, en contra de una defensiva que aún no permite 100 yardas terrestres a ningún corredor en lo que va del año y que tiene el orgullo lastimado.
Sin embargo, la clave del juego para los Vikingos, más allá de que necesitarán una sólida producción de Peterson, será lo que puedan hacer por aire. Si el mariscal Tarvaris Jackson no conecta con los receptores Sidney Rice y Troy Williamson, entonces Dallas capitalizará.