Partidarios del diputado ecuatoriano Jaime Hurtado asesinado antier por pistoleros protagonizaron ayer incidentes en la ciudad de Guayaquil, que incluyeron la detonación de un cartucho de dinamita, aunque acusaron de ello a agentes de seguridad infiltrados.
La principal manifestación de repudio por el crimen de Hurtado y de dos de sus asesores, baleados en una calle próxima al Congreso en Quito, recorrió la principal avenida de Guayaquil hasta la Universidad Estatal, donde es velado.
En el trayecto, unos 50 manifestantes con banderas partidistas pintaron paredes con la frase "Jaime vive", se enfrentaron a golpes con quienes intentaron impedírselo, y tiraron piedras contra algunos edificios, entre ellos un hotel de lujo y el consulado de Estados Unidos. También arrojaron un cartucho de dinamita a un vehículo del ejército estacionado frente a unas oficinas castrenses administrativas.
El sargento Manuel Macías, que vigilaba esas oficinas, dijo que logró sacar del vehículo el cartucho de dinamita y hacerlo explotar en la calle sin que hubiera daños.
Gustavo Terán, uno de los principales dirigentes del partido Movimiento Popular Democrático (MPD), al que pertenecía el diputado asesinado, acusó a agentes de servicios de seguridad de infiltrarse y de ser los responsables de esa acción con dinamita.
En tanto, los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y la policía realizan una intensa búsqueda de los asesinos de Hurtado y ya se cuenta con pistas, según informes oficiales.
Hurtado, del marxista partido Movimiento Popular Democrático, fue asesinado el miércoles de cuatro balazos junto a dos ayudantes, sin que nadie hasta ahora se haya adjudicado el atentado.
"La policía tiene informaciones. Obviamente que hay pistas", dijo a la prensa el ministro de gobierno, Vladimiro Alvarez.
Declinó entrar en detalles y censuró el despliegue informativo dado ayer por la televisión que entrevistó a una mujer que presenció el ataque. Adujo que la habían expuesto a ser un posible blanco de los asesinos para acallar testigos.
Reiteró que por disposición del gobierno, la búsqueda de los autores del atentado se realiza coordinadamente entre los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y la policía.
Por su parte, el presidente Jamil Mahuad anunció una recompensa de mil millones de sucres (135.000 dólares) por informaciones que permitan identificar a los asesinos.
Cinco agentes especiales de la policía de Colombia llegaron a Ecuador ayer y se sumaron a los investigadores ecuatorianos, informó el vocero gubernamental Juan Reece. Mahuad dijo que había pedido esa colaboración directamente al presidente Andrés Pastrana.
Según informes de prensa, pieza clave de las pesquisas es el automóvil en el que escaparon los asesinos, que hasta ahora no ha sido ubicado.