Las secuelas sufridas en el clásico condicionaron la vuelta a la normalidad del Real Madrid, que solo a trompicones y con dos acciones de Cristiano Ronaldo fue capaz de salir airoso de la visita del Valencia, que afrontó la última media hora con diez jugadores y sin perder la cara al partido.
El Real Madrid carecía de profundidad. Excepto cuando el balón alcanzaba a Angel Di María, siempre vertical, siempre con peligro.
Pasada la media hora sonaron algunos pitos. El cuadro blanco había sido incapaz de poner a prueba a Guaita, que dio síntomas de inseguridad en balones lejanos. Sin complicación.
Sin embargo, actuó bien en la ocasión más clara del Real Madrid. Un mano a mano con el alemán Sami Khedira, que recibió un centro de su compatriota Mesut Ozil, y que desbarató dos veces. Y también en la falta lanzada por el germano de origen turco.
El descanso llegó con una espuela al poste de Cristiano Ronaldo; de lo poco que apareció, marginado del ruido que habitualmente genera.
Regresó más activo del intermedio el luso, que pudo marcar de entrada tras una acción individual que fue córner. También Di María, a continuación, después de un mal saque de Guaita que el joven portero arregló.
Entró Karim Benzema por Khedira cuando faltaba menos de una hora. Para entonces, Joaquín ya había animado las acciones de ataque del Valencia, que acentuó la presión en busca de un premio mayor al empate, sabedor de la angustia que condicionaba el juego de su rival.
Benzema pudo marcar y el Valencia se quedó con diez jugadores por la expulsión de David Albelda, que vio su segunda tarjeta por una mano en el centro del campo.
El Real Madrid aprovechó su superioridad y una acción de Ozil fue finalizada por Cristiano Ronaldo.