Corresponsal
Washington.- No sólo la Unión Europea, sino varios gobiernos latinoamericanos están ansiosos de que el presidente George W. Bush reconsidere su oposición frontal al Tratado de Kioto, ya que ésta podría amenazar con romper el consenso de la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse este mes en Canadá.
Funcionarios canadienses ya no sólo temen las previstas protestas de los grupos críticos a la orientación económica del encuentro, sino que la sorpresiva actitud de Bush ha encendido la mecha para una masiva oposición de los organismos proteccionistas del ambiente, que incluye una vasta mayoría de la juventud canadiense.
No está claro si el tema fue abordado durante la reunión del viernes entre Bush y el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, que no logró allanar las diferencias entre los dos gobiernos sobre las fechas de la aplicación del Area de Libre Comercio de las Américas.
Para Brasil, que fue sede de la primera conferencia mundial sobre la protección del medio ambiente, el tema juega un papel crítico por la enorme extensión de la selva tropical de la cuenca del Amazonas que provee un gran porcentaje del oxígeno del planeta.
Sin embargo, el día anterior el canciller alemán, Gerhard Schröeder, expresó a Bush la "profunda preocupación" de los países europeos que apoyan decididamente el tratado que asienta límites a las emisiones de óxido de carbón que lleva al calentamiento del planeta.
Japón, país anfitrión del convenio firmado en 1997, también emitió duras críticas a Bush y a la secretaria para el Medio Ambiente de Estados Unidos, Christine Whitman.
Bush y Whitman, sin embargo, continúan inflexibles. Creen que la economía de EE.UU. no puede permitirse un acuerdo tan caro, pero sus críticos señalan que Estados Unidos es el país que más contamina la atmósfera. Aunque aseguró que el calentamiento de la Tierra le preocupa, considera que Kioto no es la mejor manera de arreglar el problema.
En conferencia de prensa tras una reunión en la Casa Blanca con Schröeder, Bush insistió en rechazar el protocolo de Kioto, que busca reducir las emisiones de gases vinculados al calentamiento global, que científicos dicen puede llevar la Tierra a una catástrofe.
"La economía se ha desacelerado en nuestro país", dijo Bush. "También tenemos una crisis de energía. Y la idea de poner límites a emisiones de dióxido de carbono no tiene sentido económico para Estados Unidos".
Por su parte Schröeder destacó que "estuvimos de acuerdo prácticamente en todo, excepto en una cosa que no es una sorpresa para ustedes: El protocolo de Kioto".
Schröder explicó que, eliminando lo acordado en Kioto completamente, se perderán muchos años de negociaciones y que, por tanto, sería mucho mejor mantenerlo como base para futuras negociaciones. Bush prometió que, dentro de unos meses, tendrá listo un plan alternativo que recogerá el espíritu de Kioto, aunque retrasará mucho sus objetivos.
"En estos momentos no hay graves discrepancias en temas concretos de política exterior entre Washington y Bonn. Lo que hay más bien es una sensación general de interrogación sobre hacia dónde se dirige la Casa Blanca", opina una fuente diplomática alemana.
Aunque Estados Unidos no tiene más del 4% de la población mundial, emite el 25% de los gases invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), responsables, según la ONU, del calentamiento de la Tierra. A pesar de ello, la Administración Bush ha decidido no aceptar el protocolo de Kioto, un acuerdo en el que han trabajado, durante años, cerca de 180 países y que tenía como objetivo reducir entre un 5% y un 8% las emisiones de estos gases contaminantes en el 2012.
La decisión del gobierno de Bush ha causado particular estupor Canadá, donde las autoridades ya han designado a una fuerza policial de mas de 5,000 efectivos para contener lo que hasta hace pocos días se estimaba serían unos 30,000 manifestantes que anunciaron su desaprobación a la cumbre por su orientación libre-mercadista.
Pero la semana pasada la mayoría de las universidades del país optaron por demorar los exámenes para permitir que los estudiantes se sumen a las protestas por la posición adoptada por Bush respecto al medio ambiente, tras presenciar el fracaso, el viernes, de la conferencia de los ministros de Medio Ambiente de las Américas realizada en Montreal.
En tanto, los 15 países de la Unión Europea han entrado en un periodo de interrogantes sobre EE. UU. ante la falta de consonancia en política exterior que se percibe desde que el gobierno de Bush llegó a la Casa Blanca. Del entusiasmo que dejó la visita del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell a Bruselas hace un mes, se ha pasado a un clima de mayor cautela. A las divergencias, principalmente sobre Oriente Próximo, Rusia, península de Corea, defensa europea, escudo antimisiles y, en menor medida, los Balcanes, se acaba de sumar la contundente decisión de Washington de desligarse del Tratado de Kioto para la reducción de emisión de gases.