El presidente Hugo Chávez desató ayer una ola de críticas tras advirtir a la Corte Suprema del peligro de fallar a favor de un recurso de nulidad contra la convocatoria de un referéndum para reemplazar la constitución.
Sus críticos temen que Chávez encabezará un gobierno autoritario.
Las acciones de Chávez "nos ponen a dudar si la democracia venezolana va a sobrevivir o no a está prueba", dijo el ex canciller Ramón Escovar Salom.
Horas después de asumir el poder, Chávez, un ex paracaidista que encabezó un fallido golpe de estado en 1992, emitió un decreto presidencial para convocar un referéndum sobre una Asamblea Constituyente. la votación decidirá si se crea o no una nueva constitución en la que el mandatario tendrá la potestad de fijar las bases para elegir los delegados a la asamblea.
Los críticos dicen que eso concentraría un excesivo poder en sus manos y que con sus presiones intenta influir en la decisión de la Corte.
El lunes, Chávez generó otra gran controversia al declarar que si la Corte Suprema falla en su contra, él y los venezolanos tomarán las calles. Los críticos dicen que esa afirmación es una velada amenaza.
"A Chávez sólo le faltó asegurar que llamaría al pueblo a linchar a los magistrados de la Corte Suprema si declaran nulo el decretó que el suscribió el 2 de febrero", dijo Henrique Salas Romer, que escoltó a Chávez en los comicios presidenciales de diciembre. "Esa es una irresponsabilidad imperdonable para cualquier mandatario y una actitud inaceptable para un demócrata", agregó.
Chávez ha hecho de la asamblea constituyente el centro de su acción de gobierno y ha dicho que tendrá como objetivo la eliminación de la actual constitución, vigente desde 1961, y la reestructuración del Congreso y el poder judicial, medidas que se necesitan para barrer a la clase política corrupta.
"El presidente está haciendo un llamado a que la Corte Suprema de Justicia no se deje presionar por los corruptos de siempre y escuche la voz de la historia, la voz de la nación", dijo el diputado Nicolás Maduro, jefe de la bancada oficialista.
Maduro aclaró que cualquier protesta callejera sería pacífica.
El diputado Alberto Franceschi, del opositor partido Proyecto Venezuela, dijo que los venezolanos "estamos presenciando un golpe de estado en cámara lenta".