Marcaban las 8:35 en el reloj, cuando del túnel del estadio salía un guerrero Spartano, guiando a otro grupo de gladiadores, al mas parecido estilo de la película 300. A más de uno, le hizo revivir todo la emoción concentrada en esta película. De esta manera llegaban los Spartans.
De un momento a otro, las miradas se desvían nuevamente hacia el túnel. Parecía que dentro del mismo hubiera un temblor. Cuando al instante empezaron a aparecer los Owls, acompañados de una música rock, capaz de elevar el furor y la adrenalina al más alto nivel. Así decían presente los Fighthing, a la final de la Copa 10 Colegial.
Se daba inicio al encuentro. El gran juego en defensa por parte de los Owls era la tónica marcada desde el principio del primer cuarto, impidiendo cada ataque por parte de los Spartans. A pesar de sus veloces jugadores en ataque, los Spartans no encontraban la fórmula para traspasar a la defensiva de los Owls.
Con el balón ya en su posesión, Gabriel González conseguía los primeros puntos para los Owls a través de un touchdown. Así terminaba la acción del primer cuarto; 6-0 era el marcador.
No hubo variables en el segundo cuarto en cuanto a las acciones. La defensiva de los Figthing seguía prevaleciendo sobre el ataque Spartano. Cada uno de sus movimientos y jugadas eran neutralizados.
Después de hacerse con la posesión del balón, Rodrigo Molina fue el encargado esta vez de anotar para su equipo. Seguía aumentando la ventaja para los Owls y empezaban los rostros de desesperación en los coach de La Salle.
12-0, finalizaba el primer periodo, favorable a los Owls.
Comenzaba el tercer cuarto y la estrella de los Fighthing, Matthew de Roche anotaba para agregar otros seis puntos a favor de su equipo.
Las malas noticias no acababan para los Spartans, cuando Andrés Herrea luego de una dura entrada tubo que abandonar el terreno después de dislocarse el hombro.
Luego de esto, el veloz de Roche, volvía a conseguir una anotación para su equipo. Cada vez se veía más lejano el sueño para los de la Salle.
Llegaba el final. Subían al máximo las emociones de jugadores y fanáticos. En la banca de los Owls, se decían entre si "es el cuarto de nuestras vidas". Mientras que en la de sus rivales, los coach trataban de animar a los suyos.
Alejandro Salas de los Spartans, realizaba una larga corrida de esperanza, colocando a los suyos muy cerca de la línea de anotación. Sócimo Salcedo pudo concretar esta jugada anotando el único touchdown favorable a su escuadra, que al final solo serviría para la honra.
Culminaban las acciones y Los Owls conseguían el título de la Copa 10 Colegial.