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Cuando la naturaleza es protagonista

Su técnica favorita es el acrílico, aunque explora varias técnicas y estilos. Hay obras suyas en Nueva York, Canadá, Puerto Rico, Hong Kong, el País Vasco y Suiza.


Nubes, arroyuelos, cataratas, árboles coposos, arbustos, troncos, paisajes idílicos... paisajes reales e imaginarios o mezcla de lugaresdos, son trazados con pasión, maestría y delicadeza por Kathia Sánchez.

Árboles milenarios, de troncos que parecen brazos fuertes que se extienden al cielo. Árboles en cuya copa, quizás los pajarillos se detienen a descansar en su viaje por el inmenso arcano y le dicen al oído, secretos, o le cuentan a Dios historias de lo que ven en la Tierra.

Palmeras que se mecen, como si danzaran, con su cintura delgada, al ritmo del viento.

 

Lianas, montañas, aguas cristalinas... eso y más hay en el arte de Kathia Sánchez, pintora panameña que tiene en su haber cuatro exposiciones individuales y más de 18 colectivas, en las que el verde y el azul predominan y la naturaleza es protagonista.

Cuando le preguntamos: ¿por qué el verde?, responde presurosa: "¿No es acaso, Panamá verde?" ¿Y el azul? El azul denota tranquilidad, es sinónimo de paz.

Paz, un valor por el cual ella apuesta. Al igual que por la justicia. Y porque se sacie el hambre y de afecto a la niñez en todos los puntos del planeta, porque le duele hondo verla sufrir y pagar las culpas de los adultos que no hemos sabido administrar con sabiduría este bien preciado, este tesoro, que es la naturaleza, el hábitat.

 

Madre de dos hijas (Nicole, de 22 años, y Liz de 15) y casada hace 25 años con Álvaro Rodríguez, Kathia se siente una mujer feliz, que ha logrado alcanzar sus metas, que despierta cada mañana aceptando el reto de vivir a plenitud ese día, de dar lo mejor de sí, de motivar a otros y mostrar gratitud por Dios, que para ella está representado en cada persona que la rodea, el mar, la brisa, los pájaros, los árboles, los ríos...

Con ascendencia peruana, indígena y china, esta panameña ama su terruño y la tierra donde nació su padre, Kuna Yala.

Ella dedica al menos cuatro horas a pintar al día. Desde hace 10 años, eligió entregarse a este arte para el cual demostró vocación desde la niñez (uno de sus regalos favoritos eran los lápices de colores para darse gusto pintando) y decidió estudiarlo a fondo.

 

Su técnica favorita es el acrílico, aunque explora varias técnicas y estilos. Hay obras suyas en Nueva York, Canadá, Puerto Rico, Hong Kong, el País Vasco y Suiza.

El domingo pasado, cuando la entrevistamos en su hogar y estudio, en Villa Guadalupe, vimos que ese amor por la naturaleza lo pone de manifiesto en muchos aspectos de su vida.

Ahora trabaja en una serie con el tema del bambú, que para ella representa frescura, tiene sonido, música. Lo que es más, dice que "siento que el bambú te habla". Quiere hacer cerca de 25 obras, para exponerlas a principios de 2011, año que también se ha propuesto ir a Perú, la tierra de su abuelo.

 

Está convencida de que la naturaleza es multifacética, tiene muchos "rostros", mensajes, es un lugar deliciosamente lleno de atracciones para quien se aventura a descubrirlo, para gente sensible, para quien deja que ese magnetismo que hay en ella lo atrape...

Se describe como una persona demasiado soñadora, firme en sus convicciones, principios e ideales, a la cual le indigna ver a los niños en la calle y quiere solucionar el problema, apuesta por la protección del medio ambiente, practica el reciclaje, asiste a marchas ecológicas.

Es proactiva.
"No me quedo con mis sueños, trato de realizarlos. Trabajo duro en ello".

Además, "soy muy sincera y me gusta la gente que lo es. Elijo muy bien a las personas que están a mi alrededor. Yo cuando te abro las puertas es con mucho cariño, con mucha sinceridad".

Ha expuesto varias veces en el Parque Natural Metropolitano, donde suele dictar talleres de pintura. También con el Smithsonian ha trabajado en proyectos de acercamiento de la comunidad al arte pictórico. Para su tesis eligió el tema de las aves, como una herramienta educativa ambiental y con la ayuda de amigos del Smithsonian realizó un lindo proyecto: se investigó, se hizo un conteo de aves en un sitio y se tomó fotos de aves... ella también se dio gusto pintándolas. En la sala de su residencia está un cuadro de esa exposición, un pelícano del antiguo mercado público, al que su imaginación colocó sobre un tronco.

Kathia se siente orgullosa de sus raíces peruanas-indígenas, nos dice y, como si fuese ella y no su padre el que nació en Kuna Yala, donde su abuelo (médico militar peruano casado con una indígena peruana) ella suele usar chácara, lucir winis (adornos de chaquira que las mujeres de Kuna Yala lucen en las piernas).

"Pienso que uno tiene que ser una persona auténtica en todos los sentidos. Expresar lo que se piensa y siente, luchar por sus ideales. Hay personas que dicen yo soy, yo soy, pero actúan en discordancia con lo que predican o pregonan".

Admira la vida y obra de Leonardo Da Vinci, los años '60 le resultan interesantes, pues había mucha gente con mística, ideales... hubo muchas revoluciones.

Ama los animales. Tiene cuatro perros: Rodan (boxer pitbull), Eros (Pitbull con dálmata), Jack (Beagle) y la pequeña Sayen (nombre mapuche que significa bondadosa, cariñosa) es pitbull.

Le preguntamos acerca de su vida espiritual. "Soy respetuosa de lo que creen los demás. Las creencias religiosas es algo tan individual. Para mí Dios es esto, (dice mostrando un cuadro donde se puede apreciar la naturaleza en todo su esplendor), eres tú, yo, el pajarito, la lluvia, el paisaje".

Piensa que no hay que ir a una iglesia para hallar la paz consigo y el prójimo. Ella suele encontrarla en la meditación y el contacto directo con la naturaleza. Luego de esos encuentros vuelve distinta.

En cuanto a pasatiempos, Kathia nos dijo que "cuando no estoy pintando estoy leyendo". Le encanta la obra de Gabriel García Márquez, Paulo Coelho (Brida), y le fascinan los poemas eróticos, especialmente los de Gioconda Belli. Le gusta leer a Gabriel García Márquez (sus favoritos son El amor en tiempos del cólera y Cien años de soledad), disfruta viajar, también hace artesanías y cuadros pequeños (algunos sobre bateas), le encanta cocinar, comidas sencillas, con muchos productos naturales, a la parrilla... Además, "me encanta disfrutar un sendero, el mar...


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574655
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América