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Cuando los millones no resuelven

muchos simpatizantes de los Yanquis de Nueva York creemos que hoy, las derrotas sufridas por el histórico conjunto no sólo son merecidas, sino una lección.


Las planillas millonarias en los equipos de mayor seguimiento en el mundo deportivo están demostrando, en los últimos meses, que nada resuelven cuando faltan las condiciones, tanto en dirigentes, como en los actores del espectáculo que, en este caso, son los jugadores.
En Europa, luego de un par de años de alegrías que parecían interminables, el onceno calificado como "galáctico" por la cantidad de estrellas que aglutinó el todopoderoso recurso de sus dueños, el Real Madrid, ha terminado en el hazmerreír de sus malquerientes no sólo de España, sino del resto del orbe que vive la pasión del fútbol.
La tragedia de los madridistas se vive ahora, en carne viva, en los Estados Unidos y, por ende, en esta área del Caribe, tan sensible a los triunfos y fracasos de una novena que, históricamente, está ligada a la afición por el pasatiempo de la pelota, con el fracaso de la millonaria planilla de los famosos Mulos de Manhattan, los Yanquis de Nueva York.
No vamos a adentrarnos en el problema de los españoles y sus "galácticos", pues esa tarea se la dejamos a los expertos en cuestiones de la muy publicitada liga ibérica. Como el asunto de los Yanquis nos toca en el sentimiento, por una tradición beisbolera que se ha nutrido con panameños de la talla de Héctor López, Roberto Kelly, Ramiro Mendoza, Mariano Rivera, y otras glorias latinas que merecen respeto y consideración, si nos parece conveniente exteriorizar algunas opiniones al respecto.
Desde hace ya un par de años atrás y, justamente cuando los Mulos perdieron una oportunidad de coronarse campeones, porque dejaron las plumas en los momentos decisivos, fuimos muchos los aficionados de este deporte que advertimos el deterioro lógico, sobre todo comprensible por cuestiones de la edad, del piloto Joe Torre. Dueño de un envidiable record en materia de logros en temporadas regulares y en post-temporada, el señor Torre se convirtió en el manager imprescindible.
Pero como han expresado muchos comentaristas de béisbol norteamericanos, sobre todo de televisión, el hecho de manejar una planilla millonaria de los peloteros más cotizados del mercado de grandes ligas, convirtió a Joe Torre en un hombre de piedra, en un director infalible que sólo tiene que dedicarse a elaborar el alineamiento (line-up) de cada partido que disputen sus famosos Yankees de Nueva York. Torre, a quien nadie le discute su experiencia como pelotero de grandes ligas devenido en director de equipo, dejó de lado el librito tradicional que, hasta hoy, se sigue utilizando en todos los niveles del béisbol desde las grandes ligas hasta las competencias de nivel infantil.
Para Joe Torre no existe lanzador formidable, dominador de todo tipo de envíos desde la loma, pues está convencido que sus millonarios bateadores son una especie de hombres nucleares y que ellos, pueden garantizar la derrota del adversario. Cualquier humano, medianamente conocedor de los pormenores de la pelota, entiende que cuando hay un pitcher duro, los bateadores reciben instrucciones de tratar de sacarlo de concentración por medio de amenazas de toque, o el "bonteo" mismo para evitar una doble matanza con hombre en primera sin out, el "hit and run" o sea golpear o batear, el robo de bases, o cuanta jugada se le ocurra al mentor con materia gris en la testa.
La nula aplicación de movidas estratégicas con hombres en base, inclusive en ocasiones en que se amerita, porque se trata de bateadores de escaso poder ofensivo, se han traducido en muchas de las derrotas de los Yanquis en los últimos años, sobre todo en esta última temporada en que la tozudez de un piloto sin iniciativa cobra su cuota de aplastantes y humillantes derrotas.
Y qué decir de su indolencia frente a lanzadores severamente vapuleados por los bates de sus oponentes. En no pocas ocasiones, los televidentes han visto como se castiga despiadadamente a abridores o relevistas, y con su rostro de purgante, Torre acepta el torrente de imparables que los propinan a sus serpentineros.
Mientras tanto, el dueño de los Mulos, el exigente Steinbrener, que es exageradamente quisquilloso con los peloteros latinoamericanos que se rebelan frente a su celosa disciplina, sigue creyendo que las sumas millonarias que pagan por las estrellas del firmamento peloteril norteamericano son la solución del problema.
Por todo lo anterior, muchos simpatizantes de los Yanquis de Nueva York creemos que hoy, las derrotas sufridas por el histórico conjunto al que dieron gloria peloteros como Ruth, Dimaggio, Rizzuto, Whitey Ford, Billy Martín, y tantos otros, incluidos nuestros compatriotas Héctor López,Roberto Kelly, Ramiro Mendoza, Ruben y Mariano Rivera, no sólo son merecidas, sino una lección que debe servirles para que, de una vez por todas, entiendan que los millones de dólares, solamente, no resuelven porque hace falta inteligencia en la conducción y, hay que aceptar que, el paso de los años, es decisivo porque deteriora física y emocionalmente,. a aquellos que piensan que el dinero abundante es el único capaz de alcanzar la gloria deportiva.


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172743
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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