No se puede repasar el partido entre San Francisco y Luis Ángel Firpo sin dejar de pensar que se dejó escapar una oportunidad de oro de ganar.
Por eso da tanta ira, tanto dolor y tanta molestia lo ocurrido el miércoles en el Estadio Cuscatlán.
Y esta vez no se puede culpar al técnico Gary Stempel, pues hizo los cambios necesarios para buscar el partido.
Entonces, ¿quién es el responsable? Pues bien, si un equipo, a pesar de un buen planteo táctico, un arbitraje sin máculas y jugando 85 minutos con un hombre de más, pierde de la manera que cayó San Francisco, la culpa no es de nadie más que de los jugadores.
Aunque mucha responsabilidad de la derrota de “Sanfra” la tuvo Gómez, el arquero salvadoreño; siento que el mayor obstáculo que tuvo el equipo de Stempel fue la impotencia mental de poder creerse que se podía ganar el partido.
Ahora, ya pasó. Se le fue otra oportunidad a San Francisco. Para ser grande, hay que estar dispuesto a crecer.