A media tarde de hoy, en Fortaleza, Brasil, las selecciones de Alemania y Ghana, candidatos a seguir en el Mundial, saltarán a la cancha en busca de una victoria que les prolongue la vida.
Diez minutos después, a las 2:10 p.m., aquí en Panamá, un once de caballos abrirá la puerta de la jornada en un carrera que lo más próximo que tiene al fútbol es el nombre de un caballo debutante, llamado Albariño, quizás en referencia a la variedad de uva blanca propia de una región de Portugal, país del que Brasil fue colonia alguna vez. También compite Jeter Again, un nieto de Magallanes, ejemplar cuyo nombre fue en honor al navegante portugués y al estrecho del mismo nombre, localizado al sur del continente. Por lo demás, nada que ver con el Mundial.
Lo curioso es que la reunión hípica de hoy es la tercera de cuatro programadas esta semana. Y decimos curioso, porque la decisión se produce en un momento en el que la atención universal -y por supuesto la nacional- está puesta sobre Brasil y las 32 selecciones que se disputan la copa.
Además, son evidentes otros factores adversos, como el escuálido acumulado en la jugada del 5 y 6 y la lejanía de la fecha de pago, entre otros.
Habrá quienes digan que un hecho no tiene que ver con el otro porque siempre ha habido Mundial y siempre coincidió con las carreras de caballos. Es cierto, pero hacer cuatro días de carreras este mes es una chambonada.
Y lo es porque ya no estamos en los tiempos de antes. La fidelidad de los hípicos es más endeble ahora. Y si sumamos a eso que no hubo de por medio una campaña de publicidad para atar de alguna manera al hipódromo con la fiebre futbolística, resulta obvio que los resultados no serán los mejores.
En el hipódromo se sigue adoleciendo de los mismos males. La presencia de la institución en un momento de tanta exposición es casi nula. Ni una mención que valga la pena en las transmisiones o en los periódicos para ver si se puede morder algo del pastel millonario que hay alrededor del Mundial.
La vieja práctica del camino más fácil, de la zona de confort, de apelar a los que van siempre, a los birriosos, sin advertir que allá fuera hay un mundo de gente por conquistar, aunque sea de manera temporal.
La atención general está centrada en el Mundial de Fútbol mientras que la hípica tira balas de salva en medio de una guerra por el mercado.
El jueves por la noche, cuando se dio la primera de las cuatro reuniones, la jugada fue de $74,003.10 con base en ocho competencias.
Seguramente, anoche fue casi lo mismo y hoy sábado no advertimos nada extraordinario. Para mañana nos espera una jornada de un potencial bastante conservador, así que al final del día, será más el esfuerzo realizado que las ganancias que se obtengan.
Y el Mundial, el fútbol, seguirá su andar galopante, gracias, por un lado, al indiscutible espectáculo que es y a la extraordinaria publicidad y, por el otro, a la dejadez y la falta de creatividad que mantiene al hipódromo estancando en medio del mar de riquezas y negocios que hay en el país.
A las 5:00 p.m., en Curitiba, Nigeria y Bosnia se medirán en un partido del cual saldrá un moribundo. A esa hora, en Panamá, también estará muriendo la cartilla hípica luego de desaprovechar la asistencia boca a boca que le suministró el Mundial, pero que no han sabido aprovechar hasta ahora. ¡Qué clase de autogol!