La victoria de Reynaldo Frutos sobre Jairo Arango, le valió no sólo conquistar el cetro nacional de la división minimosca (108 libras), sino además entrar de forma automática al ranking de la AMB del pasado mes de abril, en donde aparece en la novena casilla, según el informe de esa organización.
La AMB ubica además de Frutos a otros cuatro panameños en sus categorías respectivas dentro de sus filas. Son ellos Tito Mendoza en la división de los medianos (160 libras), Luis Andrés Pineda en los Cruceros (más de 170 libras) y Miguel Callist en los ligeros (135 libras).
Reynaldo Frutos se impuso por nocaut recientemente ante Jairo Arango, arrebatándole el título nacional de las 108 libras y entrando al ranking de la división de la AMB, lo que le puede abrir las puertas para disputar el fajín si se mantiene y asciende en el escalafón. El campeón actual de la categoría es el japonés Keitaro Hoshiro y el número 1 el venezolano Noel Arambulet.
Mientras que Miguel Callist es el mejor ubicado ya que aparece de número dos en los pesos ligeros donde reina el canadiense Leonard Dorin y el número 1 es el argentino Raúl Balbi. Tio Mendoza está bien ubicado en la sexta posición de los medianos donde el monarca es el estadounidense William Joppy y el primer retador es el boricua Félix Trinidad. Luis Andrés Pineda se encuentra de noveno en los pesos crucero en donde obstenta el cetro el francés Jean Marc Mormeck, el número 1 es el ucraniano Alexánder Gurov.
"Fue una conmoción tan colectiva y espontánea, que no hubo medio aéreo para trasladarse a Miami y allí posteriormente a Montreal, sede del combate.
Castillo narra que había que ver la cantidad de gente que acudió a esa cita deportiva, tildada con justa razón como "La Tercera Guerra Mundial".
Ya sea en transporte colectivo (camiones) como si fuese ganado o en trenes, llegaban fanáticos de todas partes del mundo. Muchos panameños estuvieron allí, presenciando ese magno espectáculo, al igual que canadienses, norteamericanos y de otras latitudes.
Aunque a muchos se les hizo el milagro de llegar temprano a presenciar la pelea, otros llegaron casi rozando al tañido de la campana para el primer asalto.
Castillo recuerda que para ese combate viajó con casi tres meses de antelación. Fue uno de los que participó en la caravana que acompañaba a Durán a correr. Allí también estuvieron Eusebio Pedroza, Ratón Lastra y muchos otros.
Recuerda que la primera etapa de la preparación se hizo en Panamá, con el consabido respaldo de su fanaticada. La otra etapa, la más fuerte, se cumplió en Nueva York, bajo las órdenes de los estrategas norteamericanos Freddy Brown y Ray Arcel. El panameño Néstor "Plomo" Espinoza también formó parte del equipo de trabajo.
Fueron realmente unos entrenamientos serios y a conciencia. Me acuerdo como si fuese hoy, que se estableció un campamento en Nueva York. Había una loma grande y empinada, que hizo que Durán padeciese de fuertes dolores de cintura. "Le prohibieron que siguiera haciendo carretera en ese lugar por el daño que le estaba causando".
Creo-sigue contando Castillo desde su residencia en Cerro Viento- que la preparación para ese combate fue la clave de todo. "Si Durán no hubiese estado preparado en la forma como subió al ring, no podía resistir ni imponer ese extraordinario tren de pelea que impuso en cada uno de los quince asaltos y que al final le dio el éxito que todos en Panamá estaban esperando".
Al hablar sobre la preparación en sí, en qué consistía, Castillo fue enfático en señalar que no era nada "especial", sino sistemática y metódica.
Tanto Freddy Brown como Ray Arcel y "Plomo" Espinoza, tenían las riendas de la preparación. Ellos llevaban el ritmo de acuerdo a sus conocimientos y vasta experiencia.
Eso sí, agrega Castillo, fue sacrificante, extenuado y arduamente riguroso en todo momento.
"Nos levantábamos temprano, como alrededor de las cinco de la madrugada y nos lanzábamos a correr bien abrigados en los campos de golf cercano al hotel, desafiando el frío.
"Muchas veces corrí al lado de Durán, sintiendo su respiración, conociendo de primera mano la extraordinaria condición que iba adquiriendo día a día", agrega.
Con relación a la alimentación, Castillo señala que Durán comía de todo, pero eso sí, dentro de los parámetros que ordenaba Freddy Brown.
"Por ejemplo, en el desayuno había tostadas, ensalada de frutas y jugos. Era un desayuno completo para un atleta, no para alguien corriente", manifiesta el periodista.
"Muchas veces vi a Freddy Brown meter la mano en el plato de "el cholo" y quitarle una o dos tostadas, al igual que cereales. "Ya en los pesos ligeros, Durán estaba cogiendo peso y con mucha fortaleza".
El boxeador panameño era tan famoso y aclamado por todos, que muchas veces en plena preparación, turistas y otras personalidades lo acompañaban a desayunar.
Sobre el mote de "Mano de Piedra", Castillo comenta que fue una noche en que transmitía una de sus peleas en el desaparecido "Neco de la Guardia". Allí, dice: "Ese muchacho tiene manos de piedras, porque al que le pega, se cae". Ese comentario, sigue diciendo el veterano profesional de la pluma, lo profundicé en mi columna de "Crítica", además de que otros colegas le siguieron. Valga destacar que Durán hizo los méritos para conservar ese apodo que le dio fama y gloria a nivel mundial.
El colega periodista, quien a veces fungió como Relacionista Público de Durán, organizándole conferencias de prensa en el exterior, ha sido objeto de muchas entrevistas para reconocidos y prestigiosos medios de prensa.
Además del combate Leonard-Durán, Castillo conserva fresco en su memoria otro de los combates más aguerridos de Durán en su carrera boxística. Se trata de la noche en que en el Madison Square Garden ganó su tercera corona mundial, venciendo por K.O. en ocho asaltos a Davey Moore. Allí obtuvo la corona Super Welter de la AMB.
Recuerda que Durán tenía alrededor de 33 o 34 años y muchos eran del criterio que debía retirarse. Había hecho algunas peleas anteriores a ésa, sin la preparación debida.
Yo antes del combate me encontraba cerca de Ray Arcel, cuando éste comentó: "Me gusta; está nuevamente en excelente estado físico. "En esa forma, él sólo puede perder contra él".
Según el versado periodista, en esa pelea se dio la segunda asistencia más grande de la historia de ese afamado coliseo de Nueva York. Castillo, un cronista deportivo por excelencia, no sólo se dedicó al boxeo, sino que cubrió eventos automovilísticos y series latinoamericanas de béisbol.
Para Alfonso Castillo, quien se repone de un derrame cerebral, producto de complicaciones con la diabetes, le abriga la firme esperanza de recuperarse y estar nuevamente en el aire con el Programa "Impactos Deportivos", al cual le dedicó 42 años de su vida, habiendo realizado 11, 268 programas consecutivos".
Al final de su diálogo con El Panamá América, Castillo considera como muy difícil que en Panamá nazca otra figura deportiva como Roberto "Mano de Piedra" Durán.
"En Durán había objetivos ya trazados, con proyecciones definidas. Un boxeador que pegaba con ambas manos; un atleta con carisma y que paralizaba todo un país cada vez que subía al ring. Alguien así no nace dos veces".