Las autoridades cubanas insistieron ayer que esperan poco del nuevo gobierno de Estados Unidos que presidirá el republicano Georgae W. Bush, pero aseguraron ser "optimistas a largo plazo" sobre las relaciones con Washington.
En conferencia de prensa, el presidente de la Asamblea Nacional y encargado de las relaciones con Estados Unidos, Ricardo Alarcón, señaló que La Habana no espera que bajo el gobierno de Bush haya cambios en el intercambio entre los dos países, que no mantienen relaciones diplomáticas formales.
"En lo inmediato... no hay ninguna razón para ser optimista", dijo Alarcón.
Sin embargo, mostró su convencimiento de que a largo plazo Estados Unidos se verá obligado a poner fin al embargo económico impuesto a Cuba desde hace cuatro décadas.
"Estoy convencido de que las tendencias... a favor del cese de la hostilidad de Estados Unidos contra Cuba van a continuar y van a ser más fuertes en el futuro", afirmó.
"Soy profundamente optimista a largo plazo, se trata de una política condenada al fracaso, tendrá que ser abandonada en su día", añadió.
El gobierno de Fidel Castro, quien ha visto pasar a nueve presidentes por la Casa Blanca, acogió con sorna y escasas expectativas la designación de Bush como presidente electo, después de una prolongada batalla legal en torno al disputado recuento de votos en Florida.