En respuesta al reciente discurso anticastrista del presidente George W. Bush, el gobierno cubano aconsejó ayer al gobernante estadounidense que calle o rebaje su tono cuando hable de la isla.
"El presidente debería callar con modestia y entender que donde primero debería dirigir sus esfuerzos sería en resolver la situación interna", dijo en conferencia de prensa el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, en la primera reacción oficial cubana al discurso de Bush.
En una reunión en la Casa Blanca a la que asistieron la semana pasada destacados anticomunistas cubano-americanos, Bush se comprometió a oponerse a los esfuerzos para debilitar el embargo norteamericano sobre la isla hasta que La Habana libere a sus presos políticos, convoque a elecciones libres y permita la libertad de expresión.
"!Viva Cuba Libre!," gritó Bush al final de su discurso.