Flanqueado por dirigentes comunistas y un nieto del ayatolá iraní Jomeini, el presidente Fidel Castro avanzó ayer al frente de más de un millón de personas gritando consignas contra Estados Unidos. A bordo de un vehículo rústico militar, el presidente y su invitado iraní descendieron juntos del auto, pocos minutos antes del inicio de la marcha, para luego recorrer en unos 20 minutos poco más de dos kilómetros, entre el edificio de la Sección de Intereses de Estados Unidos y una plazoleta posterior a la misión norteamericana.
En primera fila marcharon también parientes de cinco cubanos detenidos en Miami acusados de espionaje y Juan Miguel González, padre del balserito Elián González, cuya causa a fines de 1999 y por siete meses desató aquí una serie de multitudinarias manifestaciones. Detrás de los dirigentes, cientos de miles de personas, congregadas desde la madrugada, avanzaron por el resto de los seis kilómetros que conforman la vía costera de La Habana, o el famoso Malecón.
Castro, quien vistió zapatillas deportivas y una camisa manga larga roja debajo de su sempiterno uniforme verde militar, y su invitado iraní recorrieron sudorosos el tramo del Malecón, mientras a su alrededor se oían gritos de la multitud "Cuba sí, yanquis no" y "Cese el terrorismo contra Cuba".
Un poco más atrás, un compacto grupo de militares avanzó con el ministro de Defensa, Raúl Castro, acompañado de altos oficiales y varios delegados castrenses vietnamitas.
El presidente, quien cumplirá 75 años el 13 de agosto próximo, ha mantenido prácticamente sin cambios su actividad pública, con frecuentes discursos y actos, a pesar de sufrir un breve desfallecimiento el 23 de junio pasado durante una manifestación a las afueras de La Habana. La marcha fue en conmemoración del 48 aniversario del llamado asalto al cuartel Moncada.
El 26 de julio de 1953 fuerzas dirigidas por el entonces guerrillero Castro y su hermano menor Raúl, junto a otro centenar de jóvenes, asaltaron al cuartel en el oriente del país.
Desde entonces el evento es recordado aquí como el inicio de las acciones contra la entonces dictadura de Fulgencio Batista, derrocado por la revolución de Castro en enero de 1959.
Tradicionalmente se conmemora con grandes concentraciones cada año en una o varias ciudades de la isla y con discursos del presidente y, en contadas ocasiones, de su hermano.
En cuanto a la presencia del dirigente iraní, el canciller Felipe Pérez Roque, en diálogo con periodistas tras participar en la marcha, indicó que en correspondencia a una visita realizada por Castro a Irán en mayo pasado, el gobierno de La Habana invitó a venir a la isla a Hassan Jomeini, uno de los nietos del fallecido líder de la revolución islámica, el ayatolá Jomeini.