El ex presidente de Paraguay, Raúl Cubas Grau, asilado en Brasil desde que renunció a la jefatura de Estado a fines de marzo, debe permanecer en su residencia tras haberse producido manifestaciones en su contra y haber recibido amenazas telefónicas.
Cubas Grau sólo pudo salir "a pasear" los primeros días de su asilo en Brasil, porque posteriormente fue objeto de protestas públicas, recibió llamadas amenazantes y hasta fue interpelado por ciudadanos paraguayos en las calles del balneario de Camboriú, en el sur brasileño, donde posee un apartamento y fijó su residencia, señaló ayer, el semanario "Veja". Según la publicación, Cubas Grau "está encerrado" en el edificio donde está su apartamento, que cuenta con protección policial concedida por el gobierno de Brasil.
Sin embargo, frente al edificio han tenido lugar protestas en su contra y debió cambiar el número telefónico tras recibir llamadas con amenazas. Cuando llegó a Camboriú, Cubas Grau salió varias veces de paseo por el balneario, que ya había visitado con frecuencia en el pasado, y fue fotografiado haciendo compras en establecimientos locales.
Esto cambió radicalmente "y ahora sólo encarga comida por teléfono" y no abandona el predio del edificio, señala el semanario.
Cubas Grau viajó a Brasil y recibió asilo de este país para tratar de poner punto final a la crisis paraguaya, que se agudizó el 23 de marzo pasado, cuando fue asesinado el vicepresidente Luis María Argaña.
Justamente esta semana, el ministro de Justicia de Brasil, Renan Calheiros, oficializó el asilo para el ex presidente paraguayo, quien podrá permanecer un período inicial de cuatro años, con la posibilidad de que sea renovado. Cubas Grau se unió en su condición de asilado al ex presidente militar Alfredo Stroessner, quien durante más de tres décadas gobernó Paraguay y reside en Brasilia desde que fue depuesto por el también general Andrés Rodríguez en 1989.