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Cuervos, cuervos


Un presidente al que le digan “El Cuervo” no resultaría extraño en un país acostumbrado a los apodos; esta circunstancia la aprovecha Rose Marie Tapia para bautizar con tal signo-cualidad al mandatario de un Panamá posible, en su nueva novela “Agenda para el desastre”. La obra encuentra su punto de partida en la anterior entrega, “No hay trato”, y la autora espera configurar pronto una trilogía sobre el tema.

Si bien el protagonista, embelesado por Maquiavelo y Napoleón, resulta una humana mezcla de luces y sombras, destaca como un autócrata, líder mesiánico, supersticioso, rencoroso, surgido de una sociedad descreída, cansada de engaños, a la que viene a gobernar según una agenda particular en la que solo vale su criterio. Sin embargo, uno no llega a condenar a este tirano surgido de las urnas porque, a modo de contrapeso, se erige sobre un entorno social corrupto que lo merece.

En efecto, en la novela de Rose Marie no hay héroes convencionales, y esto a la larga funciona como un aldabonazo en la conciencia del lector. Los gremios obreros se aglutinan alrededor del Sindicato Único de Obreros Revolucionarios (SUDOR), auténtica mafia; el único militar bueno es San Miguel Arcángel, el de las milicias celestiales; Tito Blanco, un viceministro por conveniencia, es el pozo de todas las podredumbres morales; los empresarios opositores y las mujeres de su entorno casi siempre son fáciles de convencer, los asuntos de Estado se dejan a la decisión de los astros; los medios de comunicación atizan el fuego de este caldero, mientras cofradías siniestras rondan las puertas del palacio de gobierno.

 

Ah, y al vicepresidente de ese Panamá de ficción se le encarga representar al país en todo evento que requiera la presencia del Ejecutivo, porque “El Cuervo” no viaja, evitando así distracciones ajenas a la función asignada por el pueblo.

“Agenda para el desastre” merece leerse ahora, en estos tiempos de decisiones cruciales; no en vano varios de sus lectores han opinado que aquí la realidad no se metaforiza, al contrario: se nos echa en cara, con tanta efectividad que da temor. Y es cierto, porque si podemos identificar el presente de la obra con el nuestro, quizás nos asustarán las últimas páginas, cuando se anuncian los bárbaros. Y, como sabemos, una cosa es llamarlos, y otra muy distinta es verlos llegar.

 

Distínguete como panameño; lee a los autores nacionales.


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360463
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América