Naciones Unidas. "Si, es cierto, la guerra de Kosovo nos está marginando, pero más serio es el hecho de que la acción de la OTAN simplemente es ilegal, una flagrante violación de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)".
Esta afirmación contundente de un veterano embajador latinoamericano expresa la preocupación generalizada entre los representantes permanentes, así como en el secretariado del organismo mundial, ante los bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia con el objeto de detener la "limpieza étnica" que el ejército serbio desató contra la minoría albanesa en Kosovo.
"No hay más que una institución capaz de sancionar una intervención armada, y ese organismo es el Consejo de Seguridad de la ONU, y ese organismo no fue consultado", apuntó el diplomático. "Por eso muchos de nosotros consideramos que hasta que no haya una sanción votada por el Consejo la intervención armada en Kosovo es ilegal".
Una serie de entrevistas realizadas por el enviado de EL PANAMA AMERICA con más de una docena de diplomáticos durante los últimos días, quedó claro que para los embajadores latinoamericanos la crisis también ha puesto en evidencia la erosión del principio de la no intervención, que aun se considera una piedra de toque del sistema interamericano.
Aunque esta actitud ya se perfiló desde un comienzo de los ataques aéreos, cuando los cancilleres del Grupo de Río, que incluyen México, Brasil, Perú y Panamá, criticaron la intervención como violatoria de la Carta de la ONU, en días recientes las criticas se han vuelto cada vez más duras mientras los bombardeos cobran más víctimas civiles en Yugoslavia aparentemente sin tener el más mínimo efecto en la decisión de Milosevic de controlar Kosovo a su modo.
No obstante que el resentimiento creado por los que consideran un desafío a la autoridad de la ONU se comenta abiertamente en los corredores y las salas de reuniones del organismo mundial, los diplomáticos se cuidan de no hacer pronunciamientos públicos por temor de abrir otro frente polémico en un momento en que ya existen graves dudas en todas partes sobre la eficacia de los ataques aéreos de Estados Unidos y la OTAN, con quienes Latinoamérica tiene relaciones generalmente cordiales.
Todos saben la razón por la cual ni Washington ni los países de la OTAN acudieron al Consejo de Seguridad después que Slobodan Milosevic rechazó la sugerencia del Secretario General Kofi Annan para colocar una fuerza internacional en Kosovo: un inevitable veto de China y Rusia.
Sin embargo, la flagrante manera en que el organismo mundial quedó marginado de las consideraciones de Washington y las capitales europeas generaron un ambiente de incertidumbre en el seno de la ONU raras veces vistas desde el final de la Guerra Fría hace casi una década.
"Si queremos cimentar un sistema internacional estable para el Siglo XXI debemos reconocer que la legalidad de ese sistema internacional depende de la ONU, y no de los más fuertes", comentó un embajador centroamericano.
"Después de la Guerra Fía estuvimos confiados que la ONU cobraría nueva vigencia como la gran fuerza para mantener la paz y la justicia internacionales," afirmó otro diplomático. "Sin embargo esta crisis nos demuestra que seguimos a la merced de las grandes potencias y de sus intereses y caprichos".
Estas ponderaciones estuvieron reflejadas también en un articulo del pensador y novelista mexicano, Carlos Fuentes publicado ayer en el matutino El País de Madrid. La nota, que lleva el título "Kosovo y el nuevo orden Internacional", dice en parte: "La intervención de EU y la OTAN en Yugoslavia se justifica a sí misma como una causa humanitaria. Y aunque es cierto que ella es razón válida en el derecho consuetudinario (al que tan adicto es el mundo angloamericano), solo tendría plena legalidad si se ciñera al derecho escrito al que tan adictos somos los latinoamericanos).
La acción en Kosovo no cuenta con la aprobación del Consejo de Seguridad. Por temor al veto chino o soviético, los norteamericanos se han saltado al Organo Ejecutivo de las Naciones Unidas.
"La acción unilateral de la OTAN establece un antecedente muy peligroso: los organismos regionales pueden actuar sin la aprobación del Consejo de Seguridad. Es decir, la OEA, dado el caso, podría intervenir militarmente en un país latinoamericano por "causas humanitarias". Y las mismas, por supuesto, no faltan.
¿Es menor el drama humano de los kurdos dentro del Estado turco? Claro que no, solo que Turquía es miembro de la OTAN y, como tal, "sin pecado concebida". Las "causas humanitarias" abundan también en el Africa subshariana, pero en este caso su pecado es ser remotas y africanas.
"El presidente Bill Clinton tiene una pronta respuesta a estas objeciones: no actuar en todos los casos no significa no actuar en este caso.
Kosovo está en Europa, y Europa es esencial a la seguridad de EU. Pero el principio de no intervención sigue siendo esencial a la seguridad de las naciones. Permite las excepciones definidas por los instrumentos
internacionales, no es un principio absoluto. Pero no puede ser sustituido por su antítesis, el derecho a la injerencia".