Roberto A. Páez es otro panameño que saca su sustento trabajando en el hipódromo. Su oficio es el de herrero que realiza desde hace 10 años. Aunque su labor en hipódromo se remonta a unos 30 años.
Este es un trabajo fatigoso y de riesgo. Hay que cuidarse de las patadas y manotazos de los caballos y más de las yeguas que patean más fuerte, según bromeó. El sabe bien pues ya lo ha experimentado, en una ocasión un ejemplar le partió el brazo de una patada que lo dejó inhabilitado por cinco meses.
Paéz reciente los tres días de inactividad en la pista del coso juandieño: "La cosa está muy mala con estos días sin carrera, tras que no estaba muy bien. Como no hay carrera algunos dueños buscan ahorrar y no tenemos qué hacer".
El herrero se seca el sudor que cubre su frente y sigue con pericia limpiado el casco de Lilian Row. Martilla en un improvisado yunque la herradura. Luego la coloca y la fija con los clavos. Pasa la lima y listo... !A corrrer¡