Incluso hasta los colegios oficiales organizaban, al menos una vez al año, una gira al antiguo “Museo del Hombre Panameño”, hoy Museo Antropológico Reina Torres Araúz, o al Museo de Ciencias, entre otros sitios como el Casco Antiguo y el Complejo Monumental de la Panamá La Vieja.
Quienes tienen hijos en edad escolar no nos dejarán mentir en el sentido de que en las escuelas oficiales los paseos casi han desaparecido por excusas de toda índole, mientras que en la mayoría de los centros particulares se cobra para todo, pero las giras culturales, que permiten al estudiantado el contacto y entendimiento de lo nuestro, tienen prioridad cero.
Por otra parte, si los padres de familia toman la iniciativa de llenar ese vacío se estrellan con la realidad de que ir a ver ciertas exposiciones resulta en extremo oneroso.
No es que creamos que la cultura no merece que se pague por ella, pero cuando se trata de contenidos con fines didácticos habría que hacer un esfuerzo para costear la organización y montaje de los mismos, por medio de recursos privados y/o estatales, mas no a expensas de los ya menguados bolsillos del ciudadano de pie.
Réplica
Estimado Licdo. Egbert: Muy rara vez logran las miserias cotidianas irritarme. El Dr. Eusebio A. Morales, "conciencia crítica de la República" nos legó una respuesta cáustica de vigencia perenne (que aun puede servirle a usted en alguna ocasión): "Yo soy enemigo de dar explicaciones de mi conducta. A mí me causan tristeza los hombres que a cada instante le estén dando informaciones al público sobre lo que hacen o no hacen con el fin de responder a cargos pueriles o graves, manifiestamente injustos y apasionados. Yo ni explico ni me defiendo. Hay dentro de mí un testigo superior que sabe lo que hago, lo que soy y lo que merezco, y mientras ese testigo esté satisfecho, la voz de los calumniadores, la baba de los envidiosos, la ira de los necios y los estúpidos, en nada alteran la serenidad de mi espíritu. Yo me considero muy por encima de toda esa morralla asquerosa que surge en las democracias embrionarias y que tratan de hacerse sentir mordiendo furiosamente a todo ser humano que tiene algún mérito; y
aún en la humildad de mi vida, tengo para todas esas gentes la única respuesta de mi desprecio y mi silencio". Saludo a usted con mi mayor consideración y estima.
Paulino Romero C.
Agradecimiento
Gracias por la cobertura que le dieron a este artículo (Rociados por la bruma del Qui-Qui). Las fotos quedaron muy bien.
Saludos, Milagros
Respaldo
Excelente propuesta de Carlos Clement, racional, viable y sencilla que ha funcionado desde hace décadas en otras ciudades. Ojalá, haya del otro lado un Gobierno nacional y municipal con capacidad para comprenderla, puesto que hasta ahora no ha sucedido. Esta ciudad necesita urgentemente una cabeza con cerebro y una verdadera oficina de planeamiento urbano con expertos competentes, intelectuales y científicos del más alto nivel con autoridad y funcionarios íntegros, inteligentes y trabajadores, capaces de comprenderlos.
Alonso