El alero LeBron James no quiso pasar el día de su vigésimo noveno cumpleaños en el banquillo, a pesar de las lesiones de ingle y tobillo que arrastra, y salió a jugar con los Heat de Miami el partido que gracias a él ganaron a domicilio, la noche del lunes, 94-97 ante los Nuggets de Denver.
James, que se había perdido el partido del pasado sábado frente a los Trail Blazers de Portland y fue duda hasta una hora antes del duelo, saltó al Pepsi Center, de Denver, donde se encargó de liderar el ataque de los Heat al conseguir un doble-doble de 26 puntos, 10 asistencias y seis rebotes.
La presencia y aportación de James fue doblemente importante después de que los Heat en el transcurso del partido perdieron por lesión al escolta Dwyane Wade y al base reserva Norris Cole.
El pívot Chris Bosh aportó 17 puntos y fue el segundo máximo encestador de los Heat (24-7), que tuvieron a cinco jugadores con números de dos dígitos, y ganaron el noveno partido de los últimos 10 que han disputado.
El veterano escolta Ray Allen aportó 13 puntos, incluidos seis en los últimos 5:08 minutos del partido que fueron decisivos.
Los Heat informaron de que Wade, que solo pudo jugar en la primera parte, tuvo que quedarse en el vestuario después del descanso tras sufrir espasmos musculares en la espalda.
Antes de retirarse, en los 18 minutos que jugó, Wade aportó 12 puntos (6-9, 0-1, 0-0), dos rebotes, dos asistencias, recuperó un balón y puso un tapón.
Cole, que salió en su puesto, tuvo que retirarse en el tercer periodo tras sufrir una caída en una penetración a canasta y golpearse la cara contra la superficie del campo.