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De asalariados a empresarios

El aceite crudo proveniente de la Palma Africana es altamente rentable en el mercado internacional. Barú con grandes esperanzas en el cultivo. El TLC con EE.UU. sería muy beneficioso para esta actividad. Las empresas aceiteras chiricanas producen el 30 por ciento del consumo nacional. Una planta procesadora para darle valor agregado al producto. Del aceite de palma se derivan 154 subproductos. Unos 800 trabajadores laboran en este cultivo con un promedio de cinco miembros en cada familia. Es una buena alternativa para Barú y estiman que el gobierno debe respaldar esta perspectiva.


Quienes la visitan hoy pueden constatar que la zona chiricana de Barú se ha convertido en un pueblo fantasma.
La otrora fuente de trabajo y alternativa económica que representaba la bananera norteamericana terminó por irse, estimulada por una agotadora batalla sindicalista de años, y el cambio de reglas en el mercado internacional, especialmente la decisión europea de privilegiar los cultivos de banano proveniente de sus ex colonias en Asia, el Caribe y el Pacífico.
Plantaciones abandonadas, casas deterioradas, herbazales creciendo en los caminos, el entorno de un drama, pero que no es lo peor; porque en todo caso lo peor es el desempleo que se ha apoderado de la zona, y tiene visos de urgencia la necesidad de un proyecto integral que le permita a Barú salir del abandono en que se ha sumido.
Pero aun sin los activos económicos inmediatos, Barú posee los activos naturales que le permiten trazarse rápidamente una estrategia de recuperación, afirman cooperativistas entrevistados esta semana por Semblanzas.
Es el cultivo de la eleais guinensis o Palma Africana de Aceite que a criterio del Doctor en Ciencias Agronómicas, Emilio Arenas, ha encontrado en la fertilidad del suelo tropical baruense, en sus temperaturas climáticas y en la excelente distribución de sus precipitaciones, condiciones que le permiten transformarse en un producto altamente competitivo y de gran rentabilidad en el mercado internacional.
Desarrollado por la Cooperativa-Empresa Productora de Palma de Aceite de Chiriquí, (COPEMAPACHI, R.L.), pasó de dos mil 516 hectáreas de cultivo en 1994 a cuatro mil 100 en la actualidad, con un rendimiento de 12 toneladas por hectárea, en el primer período, a un promedio de 28 toneladas, este año. Hay hectáreas en las que la producción alcanza hasta 40 toneladas.
Pero ¿qué hace de esta palma una especie tan productiva?. El Dr.Arenas, asesor técnico de la empresa destaca que la ileas guinensis, , tiene las hojas distribuidas de tal manera que abarcan 360 grados, es decir que captan toda la radiación de luz solar y una capacidad de absorción de energía excelente.
Comercialmente hablando las expectativas son mayores, y para José Morales, presidente de la Junta de Directores de la Cooperativa, el Tratado de Libre Comercio que está por firmarse con Estados Unidos constituye una gran oportunidad para los palmicultores panameños. La característica en el mercado internacional de hoy es la especialización y la producción en escala. Desde el punto de vista de la especialización Estados Unidos no puede producir aceite de palma por factores de suelo, climáticos y por lo tanto debe comprar el Aceite de Palma. Solo el año pasado EEUU consumió 25 millones de toneladas de este producto.
Pero entrar en el exigente mercado estadounidense requiere la especialización y modernización de las formas de producción, y COOPEMAPACHI parece dispuesta a encarar el reto mediante la compra de una procesadora de la fruta de palma africana para producir aceite crudo, y para ello se ha decido a buscar un socio en las filas de la empresa privada.
Una Cooperativa resultado de un largo proceso, y cuya evolución ha transformado a trabajadores agrícolas asalariados en empresarios, que hablan hoy de bolsas internacionales y caída de precios.
Hace parte de la joven Asociación de Pequeños y Medianos Productores (APEMEP), que establece que somos empresarios, pero nuestras empresas son de carácter social, desarrolladas con todas las reglas de una empresa capitalista. Pese a la diferencia que marca, APEMEP parece acoger el tema de la responsabilidad social, tan debatida considerada ahora en los gremios empresariales panameños.
COOPEMAPACHI es una de las tres empresas que en Barú se dedican al cultivo de Palma Africana. Localizadas en "Burica Centro", el Director Ejecutivo de APEMEP Julio Bermúdez Mosquera, recuerda que esas cooperativas fueron estructuradas a partir de los asentamientos campesinos que se fundaron en ese sector del país en los años 70, y que inicialmente se dedicaron al cultivo de arroz en las tierras abandonadas por la empresa bananera estadounidense. Pero la existencia de cobre residual en las tierras, fruto de la fumigación de años, les quitó rentabilidad a la producción y entre 1979 y 1989, las cooperativas campesinas navegaron en una relación extraña con el gobierno, en la que se les impuso el cultivo de la palma africana, debieron llevar su producción hasta Costa Rica para que fuera procesada. Jamás los gobiernos de esos períodos cumplieron con el compromiso de instalar una planta procesadora, concebida inicialmente con participación de los campesinos, el propio Estado y empresarios privados.
Finalmente en el Gobierno del presidente Guillermo Endara un empresario colombiano construyó una planta procesadora que hoy ya no puede asumir la producción de las empresas aceiteras.
La administración Endara decidió no seguir administrando esta empresa y anuncio su venta. El 6 de febrero de 1994, abrió a licitación todos los activos y los únicos participantes en el acto fueron, precisamente los asentamientos, que a partir de allí deciden transformarse en cooperativas agrícolas: la Cooperativa Omar Torrijos, COPEMAPACHI, en Burica Centro, y Copal (Coroso palmito), en la antigua finca Palmito y Balsa, y ganan la licitación.
Ese año los antiguos asentamientos, ahora cooperativas, compran la empresa por un monto de 6 millones 66 mil 145 dólares, de los que hoy solo adeudan 90 mil dólares.
Semblanzas: ¿Cómo ha evolucionado el proyecto a partir de 1994?
José Morales: La primera situación que debimos enfrentar, fue pasar de trabajadores agrícolas asalariados a empresarios. Esto significó capacitar y concienciar al asociado. En una etapa que va de 1994 a 2005, hemos crecido en hectareaje. Actualmente tenemos 4 mil 100 hectáreas. La empresa que nos vendió el Estado, tenía un rendimiento por hectárea de 12 toneladas de racimos, porque no se le daba un manejo técnico adecuado al cultivo: fertilizantes adecuado, adecuación de sistema de drenaje y construcción de caminos de producción para extraer la fruta. El gobierno resultó pésimo administrador.
Nuestra primera tarea fue tener un mayor rendimiento por hectárea. De 12 toneladas por hectáreas la hemos llevado a un promedio de 28, aunque hay hectáreas que producen hasta 30 y 40 toneladas. Pese a que las plantaciones tenían 15 años, y la rentabilidad de la palma está entre los 10 y 22 años.
Semblanzas: ¿Cuántas hectáreas adquirieron?
José Morales: Dos mil 516 hectáreas dedicadas a la siembra de palma de aceite que producen 28 toneladas de racimos o fruta fresca, que rinden 6.22 toneladas de aceite crudo por hectárea.
Semblanzas: ¿Cómo y dónde se fija precio actual de este aceite?
José Morales: Bueno el precio internacional del aceite se fija en base a una bolsa de valores holandesa CIF-Rotterdam.
Semblanzas: ¿Cuál es la cuota que su producción aporta al mercado interno o todo se vende afuera?
José Morales: La cooperativa produce 14 mil toneladas de aceite al año, y en el mercado local se consumen 43 mil, o sea que no abastacemos el mercado nacional. Solo cubrimos un 30 por ciento del mercado nacional, el 70 % tiene que ser importado. El mercado internacional se torna atractivo para el aceite de palma, sobre todo porque sus componentes que en materia de salud son menos dañinos que otros aceites por ser 100% vegetal. Desde el punto de vista de sustitución de los demás aceites, del aceite de palma se pueden obtener 154 subproductos: jabones, cosméticos, tinta de imprenta, tinta de cuero, elaboración de acero inoxidable, repostería, pastelería, para alimentos de animales, y aceite de consumo humano, entre otros.
Con el alza del petróleo -por ejemplo- el aceite de palma se convierte en un rubro estratégico, no solo para el país sino para el mundo entero, porque el aceite de palma es uno de los componentes del aceite biodiesel. El 80% del biodiesel utiliza aceite de palma.
Semblanzas: ¿Cómo es el proceso industrial de este producto?
Emilio Arenas: Las primeras variedades de palma africana que se traen al país, en su período vegetativo, es de tres años. Se importaron especies directamente de África: Ghana, Lamé. Eran especies de rendimiento tardío, pero en la actualidad, con todo lo que ha sido el mejoramiento del cultivo estamos hablando de 18 meses, entre siembra y producción. Todo eso se ha mejorado. Ahora se hace un buen proceso de vivero que es de un año, lo que garantiza que rápidamente entre en producción. Inicialmente cuando tenia 25 0 26 años tenía unos 20 metros de altura, pero ahora se reduce esa altura y se aumenta el periodo de tiempo de aprovechamiento a 35 años, incluso se están produciendo clones que garantizan un rendimiento de 40 años. A los 20 años se hacen imposible la cosecha por la altura, insostenible económicamente, y hay que cosechar con un cuchillo malayo.
Semblanzas: ¿Entonces están reduciendo el tamaño de las palmas?
Emilio Arenas: Exactamente. La velocidad de crecimiento se reduce, de manera que la planta no crezca tan rápido y se puede aprovechar mejor su producción.
Semblanzas: Para comprar la empresa Ustedes hicieron un préstamo de seis millones de dólares, cuál es la situación actual?
José Morales: Solo debemos 90 mil dólares.
Semblanzas: ¿Cuáles han sido los beneficios obtenidos por los miembros?
José Morales: Ha mejorado la condición de vida en materia de vivienda, salud y educación. Los excedentes se distribuyen así: un porcentaje, al final del año, entre los socios y la otra parte de invierte en mejoras de la empresa y expansión del cultivo. Esos excedentes son los que han permitido ampliar el hectareaje de Dos mil 516 a 4 mil 100, y se han incrementado las aportaciones a los socios. Todo lo relacionado a la salud, los 68 miembros son asistidos por el comité de previsión social. De 131 socios pasamos a 68 miembros, porque en 1998 la caída del precio internacional del aceite produjo una crisis interna. En 1998 vendíamos a 750 dólares la tonelada de aceite crudo, el precio de la fruta era de 127. 50, y los costos eran de 85 dólares, pero a finales de 1998, y hasta el 2001 el precio del aceite bajó hasta 192 dólares, lo que dejó en 32 dólares la tonelada de fruta, y en lugar de utilidades la empresa empezó a perder 53 dólares por cada tonelada que vendía. Hubo que reducir costos, hacer, por ejemplo, las actividades de mantenimiento en jornadas voluntarias, que representa el 49% de los costos de la empresa. En ese momento una parte de los socios decidió retirar sus aportaciones y salirse de la cooperativa. Los 68 que quedaron enfrentaron y superaron la crisis. Esos costos los hemos llevado hoy de 85 dólares a 52, sin desmejorarle el salario a ningún trabajador, ni las condiciones a ningún asociado.
Semblanzas: ¿Pero la repercusión de las acciones de la empresa se limita a los 68 socios que mencionas? ¿Puede su empresa contratar más mano de obra?
José Morales: Bueno, nosotros en la empresa tenemos alrededor de 800 empleados, con un promedio de 5 a 6 personas por cada una de sus familias. Hemos absorbido una parte considerable de ex trabajadores de las bananeras, y muchos han cambiado la vieja mentalidad de sindicalistas, sobre todo por los seminarios que les hemos dado y la buena convivencia que existe entre la empresa y los trabajadores. La empresa paga todas las prestaciones exigidas por la ley, pero además cuando va a darle excedentes a los socios les da también bonificación a los trabajadores. Los servicios que ofrece la cooperativa no hacen excepción entre trabajador y socio. Si tiene que pagarle una operación a un trabajador o a un socio, la cooperativa lo hace; si tiene que darle a un trabajador o a un socio para que asista a una cita médica, la cooperativa lo hace. Si tiene que comprarle los medicamentos porque son muy costosos, la cooperativa lo hace y paga a un médico que va al área todas las semanas y atiende a socios y trabajadores por igual.
Semblanzas: ¿Cómo es la relación de la empresa con el Gobierno?
José Morales: Actualmente es buena, y según las proyecciones nuestras el Gobierno va a apoyar el proyecto de desarrollo integral del distrito, y nosotros somos una alternativa, somos parte de la solución del problema del distrito.
Semblanzas: ¿Cómo ha sido la relación con la empresa privada?
José Morales: Antes no era muy buena, pero ahora se ha ido mejorando la relación y estamos hablando con varias instituciones privadas para poder asociarnos, por ejemplo en lo de la planta extractora. Vamos a construirla, porque la globalización y la entrada de Panamá a los TLC involucra que los productores tenemos que transformar nuestras gestión empresarial tenemos que crear condiciones para poder competir en el mercado internacional.
Semblanzas: A propósito cómo están viendo la eventual firma de un Tratado de Libre Comercio entre Panamá y Estados Unidos?
José Morales: El TLC con EE, U., por ejemplo en el caso del rubro palma, es una oportunidad para los palmicultores panameños, porque con la apertura del mercado internacional la característica es la especialización y producción en escala. Desde el punto de vista de la especialización Estados Unidos no puede producir aceite de palma con toda su tecnología por factores de suelo, climáticos y por lo tanto ellos tienen que comprar el aceite de Palma. Solo el año pasado EEUU consumió 25 millones de toneladas de aceite de palma.
Semblanzas: ¿Entonces creen Ustedes que existe allí un mercado para el país?
José Morales: Es correcto. Hay otros factores que fortalecen la perspectiva comercial del producto. Desde el punto de vista comestible por ejemplo, porque el aceite que mas se consume en EEUU y en el mundo, aunque cada vez menos, es el aceite de soya, pero el aceite de soya es un producto que en tiene que pasar por un proceso de hidrogenación, en el que se generan ácidos grasos, que ocasionan algunas enfermedades. Por eso en EEUU se aprobó una ley donde se le exige a los productos hidrogenados poner en la etiqueta el porcentaje de hidrogenación, lo que propone en perspectiva una disminución del consumo de este producto a partir de 2006. Las estadísticas demuestran que el aceite de soya ha ido disminuyendo en su consumo y el de palma ha ido subiendo. En 1989-90 y hasta 1994 el aceite de palama estaba en un noveno lugar, actualmente está situado en un segundo lugar, después de la soya.
Semblanzas: ¿Pero por qué la planta procesadora?
José Morales: Para ir al mercado internacional no podemos ir con materia prima, tenemos que ir con producto refinado, en todo caso con aceite crudo. ¿Por qué? Porque es el mercado donde hay menos competencia. A Estados Unidos como país industrializado le es más factible comprar aceite crudo de palma y aprovechar los 154 usos que se le puede dar. Sería darle un mayor valor agregado a nuestro producto. Desde el punto de vista competitivo nos va a permitir ser más eficientes porque va a adecuar la programación entre las actividades agrícolas y la parte industrial. Actualmente, la ausencia de una planta nos impide ser competitivos, porque nuestro programa no coincide con el programa de procesamiento en planta. La Planta procesadora actual no tiene la capacidad para procesar la cantidad de materia prima que estamos produciendo. La existente hoy solo asume 300 toneladas diarias y la cooperativa produce 480, sin contar las siembras recientes. Todos los días son 180 toneladas que no pueden procesarse. Al saturarse el piso la producción se queda en los camiones, y la cooperativa tiene que pagar su ciclo de cosecha y se le incrementan los costos porque el coyol suelto es la actividad más costosa que tiene la cooperativa. Una tonelada de racimos de fruta fresca nos cuesta 11 dólares, pero una tonelada de coyol (fruta desgajada de la palma) nos cuesta 45 dólares.
Semblanzas: ¿Por qué? ¿Dónde radica la diferencia?
José Morales: Porque el coyol suelto hay que meterlo en sacos, y cada saco se paga a un dólar 40, y para completar una tonelada de fruta se requieren 25 sacos. Esos 25 sacos, por un dólar 40, más las prestaciones, el pago del administrador, los bueyeros, el transportista, más el que descarga en planta son 45 dólares. Mientras que por una tonelada de fruta se le paga al cortador siete dólares; los costos llegan a los 11 dólares.
Semblanzas: Pero la instalación de una nueva planta implica otra inversión ¿tienen capacidad para eso o de qué manera están tratando de resolver ese problema?
José Morales: Estamos planteando una empresa mixta entre nosotros, la cooperativa, y alguna empresa privada, sin la intervención del gobierno. No hay experiencia en este marco, porque la ley 38, de las cooperativas, no permitía este tipo de figura; pero con la nueva ley 17 si se permite. Hemos conversado con varias empresas pero no hay nada concreto hasta el momento. Por el momento para la inversión, de unos 5.8 millones, creemos necesario dividir los riesgos. Estratégicamente consideramos necesario asociarnos con alguna empresa que tenga el mercado. Nosotros comos buenos produciendo materia prima, no así comercializando. Por eso sería bueno asociarnos con una parte que tuviera experiencia en comercialización del producto. Se requiere de una planta de 15 toneladas por hora, con capacidad para ampliarse a 30 toneladas en los picos de la producción.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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