El presidente de la Confederación Panamericana de Béisbol (COPABE) y secretario general del Comité Olímpico de Panamá (COP), fue juramentado ayer como director de las competencias deportivas que se realizarán en Panamá durante el mes de marzo próximo, en el marco de los Juegos Centroamericanos.
El dirigente deportivo De Bello, es la primera figura escogida de cara a la conformación del comité organizador de los Juegos Centroamericanos.
¿Qué lee? Al momento de esta entrevista no había podido perder de vista La Fortuna, la base de la pirámide, del autor hindú C.K. Brahalat, y que me apasiona porque nos proyecta hacia donde el mundo debe ir, no solo como banqueros sino como seres humano; a que seamos más los que producimos y demos la oportunidad de producir, porque muchas veces eso es lo que falta.
También lee escritos especializados sobre microfinanzas, con la bancarización, porque –manifiesta- eso me ayuda a no desenfocarme, pero de repente le hecho una mirada a Don Quijote.
Semblanzas: ¿Pero creo que Usted como banquero no se identifica mucho con Don Quijote, no?
JAN: No, no, Quijote dejó sentado cómo es el ser humano en el mundo. Si haces cosas puede que te ataquen, sino te atacan no es que no estés haciendo mucho. El deja algunas cosas que ciertos líderes podemos recoger, guardarlo y saber que son enseñanzas que vienen desde la historia del ser humano.
Juan Antonio Niño está casado con Margarita de Niño. Es papá de Margarita, Ana Cristina y Juan Antonio. De los cuatro tiene fotos colocadas en la parte posterior de su mesa de trabajo, pero además, debidamente enmarcado, un cuadro en el que su hijo define, para cuando sea grande, una meta con toda claridad: quiero ser banquero como mi papá.
Semblanzas: ¿Qué impacto han tenido en la banca los procesos globalizadores que ha experimentado la región en los últimos años?
JAN: Déjeme decirle que las noticias son muy buenas. América Latina ha tenido una recuperación notable si la comparamos con los resultados de hace dos años. Su economía ha crecido a niveles superiores a los registrados en los últimos 25 o 30 años. Principalmente por una recuperación sólida de la economía argentina, que venía de niveles dramáticos; Venezuela también ha tenido un impacto muy fuerte y hay otros países que han mantenido igualmente su ritmo de crecimiento. En 1998 y 1999 Colombia y Ecuador experimentaron también crisis similares, y aun cuando no llegaron a ese mismo nivel, también se observaron iguales síntomas en Venezuela, Brasil, Paraguay, otra vez en Ecuador y Perú, en el 2002, y en Bolivia en el 2003. Pese a ello el Sistema Bancario Latinoamericano ha sabido salir adelante y según el Banco Mundial, el PIB de la región para este año deberá crecer en un 4.3 por ciento, contra el 5.7 por ciento de 2004. Eso obviamente ha acompañado el desarrollo y crecimiento de muchos sectores, entre esos el sector bancario, que es un reflejo de los buenos negocios, de la buena intermediación que se está haciendo, en un momento en que América Latina está mejorando sus exportaciones principalmente porque se han aumentado los precios de las materias primas.
Semblanzas: Pero paralemente se han desarrollado y propuesto procesos de integración como el ALCA, NAFTA, o MERCOSUR¿qué papel juega la banca en estos?
JAN: Un papel fundamental, por que esos procesos no están al margen de una adecuada intermediación financiera y de una integridad de los sistemas financieros de cada uno de los países llamados a conformar esos sistemas. El papel de la banca latinoamericana en esos procesos radica en incorporar mecanismos adecuados para fortalecer el ahorro nacional, así como la intermediación financiera productiva y propiciar la canalización de fondos hacia nuestras economías. Su rol, básicamente, está destinado a consolidar al sector financiero continental como un bloque competitivo y un instrumento de desarrollo de las economías nacionales.
Semblanzas: ¿Hay nuevas modalidades de cooperación entre la banca y las autoridades para impedir el lavado de dinero?
JAN: Por supuesto, a eso le he dedicado mucho tiempo durante los últimos doce meses y creo que los próximos 12 meses le vamos a dedicar mucho más. Hemos producido una respuesta en mayo de este año. Fuimos al tesoro de los Estados Unidos y llevamos concretamente un programa que se llama Bancos Amigos, que consiste en la unión de dos instituciones, que bien pueden estar, una en Estados Unidos y otra en América Latina, y suman sus esfuerzos de cumplimiento y de control, para compartir las mejores prácticas. La idea es que ambas prácticas se complementen y puedan avanzar de manera más rápida en adoptar medidas que hagan íntegros los sistemas financieros. Hemos venido consultando con el gobierno de Estados Unidos y lo propusimos a América Latina el 22 de noviembre en Miami. Estamos por lanzarlo en enero de 2006, como una forma de darle respuesta a los problemas de lavado de activos que van más rápido que nuestras respuestas.
Semblanzas: ¿Es un intercambio de informaciones entre bancos, cómo funciona?
JAN: No es intercambio de información, es todo lo contrario, en el sentido de cliente. No hay intercambio de información del cliente. Lo que hay es un intercambio de herramientas, de tecnologías, de mejores prácticas para prevenir: cómo haces con el efectivo; qué pasa en los cajeros automáticos; qué pasa con las tarjetas de créditos; cómo haces con las transferencias de dinero; qué pasa si te depositan más de lo usual; cómo denuncias actividades sospechosas; cómo intercambias informaciones con las autoridades; qué hace tu representante en Estados Unidos; cómo haces cuando te congelan una cuenta, a quién acudes para investigar mejor esto.
Semblanzas: ¿Cómo se aplica el programa de país a país, de repente puede haber un banco argentino con un banco norteamericano?
JAN: Si, así es, esa es la idea, y entre latinoamericanos también. Nosotros tenemos todo un esquema de consulta de ver cómo hacemos un pareo, de los bancos que puedan desarrollar este programa. Tenemos reglas, los temas mínimos que pueden ser abordados. Vamos a fundar una Unidad Ejecutora para darle seguimiento y supervisión a esto. No es la solución definitiva, pero si un paso firme hacia la integridad de los sistemas financieros. Hablando con el presidente del Banco Central de Argentina, el Doctor Martín Redrao, en noviembre, nos decía: ‘ si esto es bueno para los bancos pequeños argentinos yo lo endoso, los apoyo y vamos a pedirle a Estados Unidos que también esto sea una medida adicional’; y no es que hagas esto y ya no hagas más nada. Además de esto te enfocas en las 40 recomendaciones del GAFI, en todo lo que está incluido en la Ley Patriota, que va más allá, que incluye tener un representante legal en Estados Unidos para efecto de bancos que operamos con cuentas en ese país y estar tomando las mejores prácticas no solo del país donde operas, sino a nivel internacional. Así que esto se ha hecho con la mayor visión, creo que es el mayor aporte de este año, espero que el 2006 ya lo vea concreto y habiendo más de 50 bancos que participen.
Semblanzas: ¿Qué programa ha cumplido Juan Antonio Niño al frente de FELABAN este último año?
JAN: Lo primero que hicimos, en enero de 2005, fue desarrollar una agenda de trabajo puntual y de la cual salió una lista de temas, entre ellos el de La Integridad de los Sistemas Financieros, es decir todos los controles y toda la prevención para que nuestros bancos no sean usados para actividades ilícitas por empresas que no deben ser clientes nuestros. Esa fue, de nuestras prioridades, la más relevante; luego Basilea II, que viene tomando cada vez más fuerza porque se implementa dentro de un año, y en algunos países dentro de dos; y el tema de las remesas.
Semblanzas: ¿Cuál es el alcance de Basilea II?
JAN: Consiste básicamente en introducir nuevas herramientas de medición del riesgo. Nuevos riesgos son incorporados para que los banqueros podamos medir mejor lo que nos impacta de afuera e internamente; los riesgos operativos del banco, y hay dos o tres herramientas para evaluarlos a nivel de empresas. Son tres métodos distintos de cálculo del riesgo, hay un cálculo que es más básico y otros que son más sofisticados. Esto está hecho para economías globales, para bancos y para empresas que se manejan en múltiples países, que toman distintos riesgos y en ese sentido América Latina ha encontrado que hay desde los sistemas más sofisticados, (hay tres sistemas sofisticados) que deben de prevalecer igualmente en mercados como los europeos, asiáticos y obviamente Norteamérica, así como mercados más sencillos y las realidades latinoamericanas, que es la de la mayoría de los 620 bancos que conforman FELABAN. Esto no es una cuestión que solo sucede en América Latina. Hay que mirar esto con mucho cuidado porque las economías nuestras son de distintas dimensiones, las empresas y los bancos hacemos una intermediación menos sofisticada; nuestros clientes son, muchas veces, clientes que a veces usan menos productos de créditos y depositan en nuestros bancos sus excedentes. En ese sentido lo primero que hay que hacer es consultar primero la realidad de nuestros bancos y a la velocidad que van las Superintendencias de Banco.
Semblanzas: ¿A propósito cómo evalúa la labor de la Superintendencia de Banco de Panamá?
JAN: La de Panamá ha hecho un gran esfuerzo, a hecho una gran labor. Tengo que sentirme orgulloso como panameño, de que el Centro Bancario de Panamá ha dado pasos sólidos para que esto sea algo que acompañe al sector privado en sus esfuerzos y en ese sentido estamos muy contentos de que vamos a la par del sector público.
Semblanzas: ¿Qué líneas fundamentalmente se destacan en el marco de las inversiones bancarias?
JAN: Bien, responder esa pregunta, me lleva a decirle cuál es nuestra tercera prioridad. Primero hablamos de la Integridad de los Sistemas Financieros, luego de Bacilea II . El tercer tema que nosotros vimos, que es muy latinoamericano y experimenta un crecimiento realmente vertiginoso, es el tema de las remesas familiares, que impactan tremendamente sobre el producto interno bruto de algunos países. Los más grandes son México, Brasil, Colombia, luego sigue República Dominicana, El Salvador, Guatemala y los demás países de Centroamérica que tienen un fuerte flujo de ingresos que vienen del exterior. Pero en América Latina la actividad bancaria es diversa y una de las modalidades de mayor auge en los últimos años es la llamada banca de desarrollo. Se dedica a financiar aquellas actividades productivas rentables socialmente y que se compaginan con la rentabilidad privada. Se trata de un impacto positivo sobre el resto de las actividades bancarias porque hay difusión del conocimiento tecnológico, incidencia en regiones menos favorecidas por el desarrollo y la generación de empleos.
Semblanzas: ¿hacia dónde giran esas remesas?
JAN: Principalmente llega a las familias más pobres de Latinoamérica y eso tiene un tremendo impacto de valor. Pero muchas de las personas que envían estas remesas no usan los canales bancarios y los que reciben tampoco los usan. Entonces, mantener esos flujos fuera de la banca los hace muy costosos. Más de tres mil millones de dólares se quedan en la intermediación norte-sur. Adicionalmente, la banca ha venido participando en los últimos años de manera muy concreta, identificando dónde quiere estar y no solamente tratando de reducir el costo y ganando nuevos clientes, sino también tomando esos fondos para lograr otro negocio que también ha venido con mucha fuerza: el microcrédito. Las remesas más el microcrédito deben de derivar en una mayor bancarización latinoamericana.
Semblanzas: Pero en el tema de las remesas había algunas casas que se dedicaban con particular fuerza a este negocio, ¿qué van a hacer los bancos al respecto?
JAN: Los bancos llegaron a este negocio un poco más tarde que las remesadoras tradicionales, que no solamente remesaban de norte a sur sino del este a oeste, de todos los lados. Eso a niveles muy altos, a costos muy altos, ha ido viendo cada vez más una competencia muy fuerte del sector bancario. Ahora hay bancos que hacen remesas a cero costos, de Estados Unidos a México, donde hay billones de dólares todos los días enviándose. Eso, las remesas, que son el pan nuestro de cada día de muchas familias latinoamericanas, ha comenzado a traer los costos hacia abajo, a hacer más eficiente las transferencias, a través de pagos electrónicos y que no sean dólares que te doy aquí y dólares que se llevan débitos a otros cuentas, porque al final algunas de estas remesadoras pasan por sistemas bancarios. Entonces los bancos han participado y creo que deben de tener hoy un volumen que debe estar llegando al 10 por ciento de todo esto. En un momento determinado era el cero por ciento, así que podemos decir que hemos puesto el pie en la puerta, para entrar a este negocio convencidos de que este es bueno. Sumado al negocio del microcrédito, que es otro negocio en el que también se está dando un gran ejemplo, y lo puedo decir como banquero y participantes en esto, nosotros tenemos ya más de un millón de tarjeta habientes en la región, de clientes que usan el plástico como medio de financiar sus micro negocios, su modo de vida, y nuestra filosofía es seguir creciendo en ese sentido.
Semblanzas: Pero, remesas más microcrédito ¿qué oferta la banca?
JAN: Bueno estamos hablando de negocios pequeños que no tienen ningún tipo de papel, porque son los que venden los helados, los raspados, los vegetales. Es decir que la bancarización de esas actividades, buscar a aquellas personas, no haciendo inversión social, no regalando nada, si no buscando negocios legítimos en la base de la pirámide, puedan encontrar en la banca un elemento de acompañamiento para seguir creciendo y seguir formalizándose. Aproximadamente un 20 por ciento de la población latinoamericana es usuaria de la banca, aunque yo creo que con la tecnificación y la creatividad de servicios de menores costos, esa cifra puede incrementarse de manera rápida.
Semblanzas: ¿Y la banca panameña?
JAN: Primero que todo quiero decirle que el Centro Bancario Panameño es el centro líder en la región. Esto le da valor a lo que en 1970, cuando se hizo la primera ley, modificado en 1998, el decreto ley 236 que da inicio al centro bancario y que trata de hacer de Panamá un mercado de dólares para América Latina y que lo convierte en un mercado de dólares. Luego las múltiples crisis, ahora vemos un sistema bancario distinto. Aunque reducido en número de bancos, fortalecido en la calidad de ellos y creo que eso se debe mucho al nivel de supervisión que la Superintendencia de Bancos ha ejercido en los últimos años, al profesionalismo de quienes están aplicando esto. También a que los bancos ahora estamos más internacionalizados que nunca, y para poder cubrirnos buscamos los modelos líderes en el mundo, y no necesariamente mantenemos los pies en la tierra que pisamos sino en todos los ámbitos. Yo creo que el Centro Bancario está dando resultados; los resultados trimestrales son que la banca sigue creciendo, sigue ganando. El número de bancos que ha llegado ha sido importante, pero más importante que el número de bancos nuevos, es el número de bancos que ya existía y que han hecho de Panamá su sede. Le puedo decir , por ejemplo el Banco UNO, que está ahora consolidando toda su operación aquí, y que en rentabilidad puede estar a la par de los bancos más grande del país como el Banco del Istmo. Y también del Banco Cuzcatlán, que ha hecho de Panamá su casa, y creemos que es interesante ver este tipo de consolidaciones, y de mejoría en la calidad y en la solidez de los grupos que aquí están trabajando.