Al llegar un nuevo año, deseo extenderles mis deseos de prosperidad y salud para cada uno de ustedes, y que este año puedan ver realizados todos sus sueños.
El año que terminó ha sido difícil y de muchos retos, pero también lo fue de oportunidades. El deporte y las competencias me prepararon para hacer de cada situación inesperada una oportunidad para crecer y ganar, y es por esto que hoy les comparto un proverbio que dice: “De las experiencias del pasado, edifiquemos nuestro futuro”, y así debemos ver el pasado, solo como hacer las cosas mejor y poder triunfar.
Pensemos y trabajemos como panameños para el futuro y que el pasado sea sólo una experiencia más.
A nuestra juventud, que impere el deseo de educarse para ser exitosos profesionales. Que no perdamos nuestra identidad panameña por las presiones culturales que nos rodean y que el mundo nos mire como ejemplo de honestidad, tolerancia, respeto, alegría y sencillez. Jóvenes que practicamos valores éticos, familiares, culturales y espirituales como generación futura de un país tan hermoso como Panamá.
A nuestros dirigentes deportivos que se dediquen a entregarse a sus atletas, no permitan que tengan que estar buscando apoyo, ya que los atletas merecemos ser tratados con respeto e hidalguía. Atletas, su única preocupación debe ser brindar resultados, y estar ustedes satisfechos que han dado lo mejor de sí. El cómo, les toca a los dirigentes voluntarios.
A mis amigos atletas, no deben nunca desmayar por conseguir sus sueños y metas. El deporte y las medallas no pueden ni deben ser considerados como el objetivo final. El estudio, la práctica de valores y el ser excelentes ciudadanos y profesionales debe ser lo que ustedes aporten al desarrollo de mi querido país, y por medio de sus actos sean tomados como ejemplo a imitar.
A nuestros gobernantes, rectores de la sociedad civil y política. Ustedes son el resultado de las enseñanzas que recibieron de una sociedad que los antecedió. Sin embargo, se enfrentan hoy ante una sociedad joven, muy diferente y que espera y exige de ustedes que sean los líderes que nos enorgullezcan en imitar y por qué no, superar.
Aunque mis responsabilidades profesionales y personales me mantienen alejada físicamente de mi querido Panamá, mi corazón está en mi tierra querida. Cuenten conmigo cada vez que mi patria lo requiera.
Feliz año, su amiga de siempre,