Dicen que dicen, que por haber visto la luz primera en España, don Manolo Mirambel no puede ser presidente del club Sporting SM.
Habrá entonces que echar marcha atrás la historia del fútbol panameño, y borrar algunas cuantas páginas de gloria y sacrificios.
Desde monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, hondureño, padre del fútbol panameño, con su Oratorio Festivo en adelante, no podrían comparecer en las posiciones de presidentes de la FEPAFUT , el hispano Antonio Gramount, el italiano Francisco Ditrani ni Ángel Valero, catalán de nacimiento.
¿Cómo negar al fundador del fútbol no aficionado, el industrial italiano Giancarlo Gronchi, que fue el primer presidente de la Asociación Nacional Pro Fútbol?, ¿o a Jan Domburg, holandés, titular del Euro Kickers?, ¿o al presidente de La Previsora, el colombiano Dr. Edgar Plazas Herrera?, ¿o a José Beck, a Justiniano Cárdenas?, ¿o a los peruanos Hugo Bellido, del Atlético Panamá; los hermanos Mamani; Juan Carlos Delgado; y muchos más, que ocuparon puestos directivos en clubes y ligas, y ayudaron a que este deporte creciera?
Es imposible creer que el fútbol en Panamá es una manifestación de panameños y para panameños. Como si de una dolencia se tratara, será incurable: el extranjero será siempre extranjero. Pero en el panorama fútbol, seremos tan panameños como el que más.