No se extrañe por el título. Ya verá por qué cuando continúe leyendo.
“Con la vara que midas serás medido”, “El que a hierro mata a hierro muere”. Proverbios sabios, bíblicos, dicen. En algunos casos aplicados, en otros recibidos por justicia divina, de la que no escaparemos todos. Allí no cabrán engaños ni excusas.
Lo que no es entendible, justificable, ni aceptable, bajo ningún pretexto, es que algunos países y personas puedan pretender que aceptemos que ellos son la excepción de la regla y ser eximidos de las responsabilidades que les corresponden por sus actos en esta vida.
Resulta inmoral, como inhumano, que personas, organismos y Gobiernos pretendan justificar los crímenes en masa, las torturas, las invasiones y bloqueos criminales, así como las conspiraciones, desestabilización y destrucción de los más débiles con excusas abominables. Nada justifica el crimen y la tortura contra seres humanos.
Sin embargo, George W. Bush, digno hijo de su padre, ex presidente por dos períodos cuestionados, del país más poderoso del mundo, sostiene y ratifica que todos los abusos cometidos por sus tropas, que producen asco, son válidos y justificados. ¡Qué barbaridad!
Este hombre, espécimen monstruoso de la raza humana, carece del más elemental vestigio natural y de conciencia, acaba de escribir un libro- no he logrado conseguirlo- donde, dijo, expone y defiende los horrores que ordenó cuando el mundo tuvo que soportarlo como jefe de gobierno de los Estados Unidos de América o U.S.A. que se abroga el liderazgo de las libertades, derechos humanos y democracia. Este sujeto y el Pentágono deberían estar siendo investigados y juzgados por crímenes de guerra, torturas y desaparición de personas. Sin embargo, ningún organismo oficial de ese país, ni la ONU o la OEA, (cuyas Resoluciones sobre bloqueos criminales tampoco son respetadas por ese país) se han pronunciado. La evidencia es contundente, deberían actuar como corresponde. Son violaciones a los más sagrados y elementales derechos del hombre, de la humanidad, donde se incluyen miles de niños y ancianos entre las víctimas.
No obstante, los tentáculos de poder persiguen a un periodista que publicó parte de lo que queda demostrado, vienen ocultando las autoridades y el Gobierno estadounidense. Julian Assange está acusado con un expediente que le han levantado en Suecia por abuso sexual contra una o dos mujeres (¿vírgenes serán? ¿En Suecia?), donde las libertades sexuales que permite su cultura y sus leyes sobrepasan las nuestras en 300 por ciento. En cumplimiento de su deber y quehacer profesional, Assange ha cometido el delito de divulgar archivos secretos que nos hacen estremecer. Los malos somos los periodistas por cumplir con nuestro trabajo. Qué diferencia, Bush vive tranquilo. Es más, protegido y blindado y nadie ha osado denunciarlo, ni ninguna autoridad ha abierto una investigación sobre hechos demostrados, no solo en los videos, pero, además tiene el cinismo de escribir justificando esto y, no pasa nada. ¿En qué clase de mundo vivimos, Señor?