LA FUERTE lluvia que azotó anoche no impidió que la marea roja apoyara a la selección de fútbol, en diferentes lugares. Sin embargo, al final la precipitación pluvial pareció un preludio del llanto de la afición panameña tras la derrota ante Guatemala.
En casas, bares, cantinas, centro comerciales y restaurantes, la gente estaba pendiente del juego apoyando al equipo. Cada quien se adaptó a su mejor situación: pantalla grande, mediana y chica.
Los suspiros, preocupaciones y demás achaques por el ataque de los rivales, fueron muy evidentes al principio partido.
"Sácala de ahi, pateála para allá, cuidado, corre, dale", fueron muchas de las expresiones que salieron de las bocas de los aficionados.
Sin embargo, a los pocos minutos todo cambió. El gol de Jorge Dely hizo estallar de emoción a los panameños que estaban preparando la tradicional celebración en la Calle 50. La lluvia no iba a ser impedimento para esto.
Pero las maldiciones empezaron a surgir con la expulsión de Julio Medina III. El pricipio del fin. Llegó el empate de Guatemala y la frustración de todos.
Se echó a perder la fiesta; lo que al comienzo parecía un valioso triunfo y soñar con Alemania 2006 se transformó en desilución.
Guatemala ganó; las quejas y llantos no se hicieron esperar.
De la alegría a la tristeza
La celebración estaba preparada, pero la fiesta no llegó.