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De la filantropía a empresas con causa

En ese camino, entre las estrategias más promisorias se halla la renovación imaginativa de los compromisos de las empresas con la sociedad, y la construcción de nuevas formas de alianza público-privada por el bien público.


Después de manosear por años el tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y llevar por todo el continente el mensaje sobre la importancia que representa esta práctica para la salud de la sociedad, el Dr. Bernardo Kliksberg ha llegado al convencimiento de que la RSE no es una moda, al contrario, llegó para quedarse.

Kliksberg, quien visitó Panamá recientemente con motivo de un foro sobre cómo pueden aportar los medios de comunicación a la seguridad ciudadana, habló con díaDsobre los buenos esfuerzos que se están haciendo en nuestro país, desde la empresa privada y la sociedad civil, para ayudar a las políticas públicas que tiendan a mejorar la situación de un alto porcentaje de la sociedad que padece severas privaciones.

Graduado en cinco carreras universitarias, dos de ellas doctorados, este intelectual argentino opina que el siglo XXI se inicia con una serie de desafíos, ya que por un lado están los cambios en conocimientos como las ciencias de la comunicación, la genética, biotecnología y robótica, entre otros, que permiten producir recursos que no se podían soñar en otro momento, pero en la otra cara de la moneda se aprecia que esta explosión tecnológica solo llega a una parte limitada del género humano.

 

Por ejemplo, dice, en el mundo hay 2,400 millones de personas sin electricidad, otros 2,600 millones no tienen acceso a sistemas sanitarios, 800 millones viven sin agua potable y, si a ello sumamos que una de cada cinco padece hambre, entonces se hace necesaria la solidaridad.

“Los Gobiernos y sus políticas tienen, de hecho, una responsabilidad que garantice estos accesos a la población, pero la empresa privada puede ser una vía de apoyo, como lo entendieron Bill Gates y Warren Buffett, quienes han encabezado la Responsabilidad Social Empresarial y han convocado a otros empresarios a ayudar a las políticas públicas”, ejemplifica el entrevistado.

Pero ¿cuál es la clave para alcanzar este propósito?

 

Kliksberg sostiene que las empresas deben jugar a ganar -ganar. Esto comienza desde el entendimiento de que no hay ninguna incompatibilidad en que una empresa tenga rentabilidad y que a la vez sea un “buen ciudadano”.

Ambas prácticas son interdependientes y juntas permiten que gane la comunidad, la sociedad, el desarrollo y, desde luego, la empresa.

Realidad.Sobre la situación en Panamá aclaró que no la conoce profundamente, pero ha visto muy buenos esfuerzos como el Pacto Global de las Naciones Unidas, Súmate, Stratego y la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), entre otros.

 

Contó que ya existen resultados que mueven al optimismo como el caso de la empresa brasileña Natura (dedicada a producción de cosméticos) la cual ha alcanzado el triple balance. Es decir, ha logrado realizaciones en el campo financiero, social y ambiental, todo gracias a buenas prácticas de Responsabilidad Social Empresarial.

“Tengo confianza de que en Panamá haya un avance, porque ya hay empresas comprometidas que han tomado la RSE como causa y que pueden hacer un efecto multiplicador”, comenta.

Bernardo Kliksberg responde a la interrogante sobre si se puede ver la filantropía como RSE, y señala que no.

 

A su juicio, la filantropía fue la primera etapa de la RSE. “La filantropía fue un inicio, ahora la gente pide más”, afirma.

Actualmente, el concepto y la acción es más amplio, por que se refiere a cinco ámbitos.

Persona.La RSE se enfoca en el recurso humano de las empresa, desde el entendimiento de que todo empieza en casa, por lo que hay que darle posibilidades de mejora y crecimiento a los colaboradores.

Consumidores.Significa que se debe dar un buen trato al público, lo cual incluye hacer productos de calidad que no afecten la salud y que sirvan para mejorar su nivel de vida.

Medio ambiente.Este tercer aspecto tiene que ver con las buenas prácticas de conservación y renovación del sistema ecológico.

Gobierno corporativo.Aquí la RSE espera que las empresas sean transparentes, lo cual implica un “buen gobierno corporativo”, que presente balances financieros correctos y no juegue a la especulación, entre otros.

Presencia.Finalmente, como último punto está el comprometerse e involucrarse en los grandes temas de la sociedad.

El Dr. Kliksberg escribió un libro titulado Primero la gente, junto con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, el cual tiene mucho que ver con las desigualdades que se dan en el mundo y la incidencia positiva que pueden surtir la RSE.

Lamenta que “la gente no es lo primero”, a pesar de la potencialidad que tiene el planeta para alimentar a más 6,500 millones de personas y que muchos padezcan de hambre.

“Hay enormes diferencias”, acentúa, y añade que “no es un problema de producción, sino de acceso”.

Es aquí donde la empresa debe ser un “ciudadano ejemplar” compenetrándose con los problemas de la sociedad mediante acciones como proveer becas escolares y otros recursos para que se llegue más a la gente.

Ejemplos.En países como España, Noruega, Finlandia, Brasil y el mismo EE.UU., hay ejemplos de buenas prácticas de Responsabilidad Social Empresarial.

Noruega lidera los índices de desarrollo humano gracias a su inversión en educación y salud; Finlandia también ha creado mecanismos para empoderar a su gente, y en Brasil fue muy conocido el plan “Hambre cero” que impulsó Lula con la participación estatal y privada.

En brasil, las propias empresas fundaron el Instituto Ethos de Empresa y Responsabilidad Social para formar empresarios en RSE. Lo ideal, a juicio de Kliksberg, es que haya más instituciones y universidades que se dediquen a enseñar RSE.

Sostiene existen encuestas que confirman -a diferencia de lo que se percibe- que los jóvenes no tienen tanto apego a lo material.

Ellos, los jóvenes, están buscando empresas con sentido, puesto que se ha comprobado que la acumulación de riquezas no garantiza la felicidad e incluso, hay conciencia de que esta práctica va contra el desarrollo, pues lo que va produciendo es que un grupo minoritario amase fortunas, lo cual empobrece a la clase media.

Bernardo Klikberg también es un promotor de la ética. Al final del diálogo lo confrontamos con la idea de Amin Maalouf, premio Príncipe de Asturias 2010 en la sección de letras, quien aseveró que: “Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético“.

Kliksberg responde así: “Estoy lleno de esperanza. El siglo XIX fue el de la lucha contra la esclavitud; el XX fue por los derechos humanos y contra las tiranías, y el XXI será el de la equidad, el de luchar contra la desigualdad gigantesca. Lo ético es inminente al ser humano, pero no es automático, tiene que ser cultivado, así que lo que se impone es propiciar que se imponga el potencial altruista sobre el potencial egoísta”.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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