Fernando de la Rúa, de la Alianza de centroizquierda, fue investido ayer como nuevo presidente de Argentina prometió ante el Congreso un gobierno transparente y honesto, pero también aseguró que alzaría los impuestos.
De la Rúa juramentó ante la Asamblea Legislativa con la presencia de varios dignatarios extranjeros. Durante su discurso, formuló duras críticas por el estado en que recibe el gobierno de manos de Menem.
"Emprendemos hoy el camino hacia la construcción de una nueva sociedad más ética, solidaria y progresista. No vengo a emprolijar (mejorar) modelos, sino a que entre todos hagamos un país distinto", dijo.
"Convoco a todos a iniciar este nuevo camino para una vida mejor. Para ser un gran país donde la honestidad, el trabajo y la paz sean los fundamentos de nuestra existencia como nación", agregó De la Rúa.
La intervención del nuevo presidente, con un contenido marcadamente económico, fue la continuación lógica de la lucha que ha librado con el Congreso en las últimas semanas para conseguir un presupuesto con una
baja del déficit, mientras la economía atraviesa por la peor recesión en una década.
"Se anunció gran colaboración al nuevo gobierno, pero en los hechos aún no llegó y este presidente asume sin el presupuesto aprobado (...) La paradoja es que los responsables del déficit, en vez de sanearlo, lo cuestionan", dijo de la Rúa.
En la ceremonia ante la Asamblea Legislativa también juró en el cargo el vicepresidente Carlos Alvarez, jefe del izquierdista Frepaso, que en 1997 forjó la Alianza con la centrista Unión Cívica Radical (UCR) de De la Rúa.
El nuevo presidente enfrenta -- como lo demostraron los sucesivos fracasos en el tratamiento del presupuesto en la última semana -- una cohabitación difícil. El Senado está dominado por el peronismo y la mayoría de las
provincias tienen gobernadores de ese signo. La Alianza sólo consiguió ser la primera minoría en la Cámara de Diputados.
De la Rúa no olvidó la principal razón por la que, según los analistas, recibió casi el 49 por ciento de los votos en las elecciones de octubre: el deseo de dejar atrás los escándalos de corrupción que tiñeron el gobierno de Menem, en el poder durante 10 años.
"Impondremos un estilo de gestión de asuntos públicos de trasparencia y voluntad de servir a la gente. Será un presupuesto insoslayable, desde el presidente al último agente público. Quienes se hayan apartado o se aparten de estas normas, serán sometidos a los jueces de la nación", advirtió.
"El gobierno que deja el poder privatizó empresas públicas, hubo estabilidad monetaria y debió entregar el poder con cuentas en orden. Pero en cambio no fue así", señaló.
El presidente estimó el déficit de las cuentas fiscales en unos 10.000 millones de pesos (dólares), cifra que duplica la que aseguraba dejar el gobierno de Menem.
"La situación es peor que la anunciada, más grave que la anunciada por el gobierno saliente. Tenemos que bajar el gasto. Para sanear las cuentas se precisa esfuerzo adicional, pensado para que no afecte a los que menos pueden, sino a los que tienen más", expresó.
De la Rúa anunció que uno de sus primeros actos será intervenir el Programa de Asistencia Médica Asistencial (PAMI), organismo gubernamental que controla las prestaciones médicas a los jubilados, que está al borde de la quiebra. Su titular, Víctor Alderete, uno de los más estrechos allegados de Menem, tiene varios procesos penales pendientes por mal desempeño
de sus funciones.
De la Rúa prometió también que "es nuestro deber refundar el Estado", que según afirmó, estuvo "ausente e ineficiente" durante la Administración de Menem.
Mencionó entre los problemas más graves actuales el desempleo, la pobreza y los problemas de inseguridad. Reclamó la pronta aprobación de leyes que aumenten las penalidades por delitos que incorporen la figura penal del arrepentido.
"A los que pueden más les pedimos esfuerzo mayor, para los que menos tienen vamos a implementar programas solidarios", prometió.
Además aludió a otra gran preocupación de la Argentina de fin de siglo, la inseguridad, y prometió "convocar inmediatamente a un consejo de seguridad para poner en marcha una política de seguridad coordinada en todo el país".
De la Rúa proclamó su firme apoyo al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), que la Argentina integra con Brasil, Paraguay y Uruguay, y al cual están en proceso de incorporarse Chile y Bolivia.
Hizo también una breve referencia a "nuestra sagrada misión de defender la soberanía sobre las islas Malvinas", motivo de un histórico diferendo con Gran Bretaña.
"Expresamos nuestra común vocación de paz, de lucha por los derechos humanos, por la igualdad de las naciones y por el combate contra el terrorismo y el narcotráfico", expresó, al delinear las metas de su política exterior.
"La globalización es una realidad cuyos riesgos debemos prevenir y aprovechar con inteligencia. No se trata de aceptar ciegamente reglas de un comercio internacional que, mientras declama la libertad, crea barreras para-arancelarias o subsidios encubiertos", advirtió.
De la Rúa promete subir impuestos.