“Un poquito de sal a un filete de mamuth y la tribu humana quedó agradecida para siempre” Flereus
Que no haga daño este bocadillo de mis cuentos:
—Lo que estás pensando –dijo Flereus– Es pura caca de toro, para decirlo en español.
¡Asombroso, me adivina el pensamiento!
Cuenta Rimmon que Flereous se autonombró Duque en la inexistente jerarquía de los espíritus, porque le gustó el sonido de la palabra: Duque. En inglés le gusta más: Duke, por Duke Ellington cuya música lo enciende. Si alguien le cae bien, le enseña los poderes secretos de las piedras no preciosas. «Ahí tienes –le dice a cualquiera–, si pones a hervir el humilde basalto en una ollita con el jugo de un limón y bebes dos gotitas diluidas en vino tinto, se te aplanan los callos por año y medio».
Ahora habla Flereus:
—En vez de creer en Satán, los fugaces habitantes de este mundo deberían estar más atentos a las visitas que de vez en cuando les hace Fomors el más cruel y traidor de los espíritus. ¿Oíste bien? Espíritu es la mejor forma de llamarnos. El Fomors, gusta meterse bajo la tierra y empujar sus placas para producir terremotos. No hablaré más de él. Es lo contrario de mi amigo Rimmon, que bien luce el título de dios del viento. Hace cuatro mil millones de años, cuando inventaron los vientos por diferencias de temperatura, los encerró en su bolso. Dio tiempo para que se despejaran las nieblas de la primeras mañanas y acomodó a los otros planetas para que la Tierra recibiese el vivificante resplandor del sol.
Aplaudió delante de mis ojos para llamarme la atención.
Entonces tomó la guitarra Rimmon y dijo:
—Cada vez que Flereus aplaude, más de diez mil personas sienten un déjà vu. A él lo imaginan en un caballo pálido, y empuñando una lanza bañada en oro negro. Él, lo menos guerrero del universo. Él, que inspira filosofía, retórica, astronomía, lógica y quiromancia en todas partes... y gratis. Él, causante del amor entre el hombre y la esposa, y entre la esposa y su amante; él que adormece el trueno y apacigua el relámpago. Devuelve la vista a los viejos que nacieron de noche. Taponea agujeros en la capa de ozono.
Y contesta el otro:
—Él regala buenas reputaciones, refuerza el conocimiento de lengüetas, y su mayor acto de magia consiste en lograr que los hombres de cutis moreno sean amados por sus enemigos, incluso por sus amigos.
Estallaron en carcajadas los dos espíritus.