El deporte que apasiona a las multitudes regresa. Panamá festejará el inicio de una temporada más de béisbol juvenil, la verdadera vitrina de la pelota criolla.
De esta gran fiesta no escapan las pequeñas ligas de béisbol, que con su trabajo comunitario aportan en un 90% el material humano que saldrá a los diferentes terrenos de juego a mostrar sus talentos y potencialidades adquiridos paso a paso desde el semillero de las categorías menores.
Como ejemplo claro de lo señalado, tomemos el equipo de los Indios de Veraguas, provincia que ha dado continuidad a lo realizado en las menores y que ha alcanzado objetivos exitosos, tanto en el plano nacional como en el internacional.
Jugadores como Elidio Rodríguez, Adolfo Reyna, Julio Aparicio, Rafael Rodríguez y Diego Guerra repiten por Veraguas para el torneo juvenil.
Ellos fueron parte del equipo infantil Campeón Latinoamericano del 2001, novena que logró ganarle a Japón durante la Serie Mundial en Williamsport.
Estos mismos jugadores lograron el Campeonato Nacional Preintermedio del 2003 y luego conquistaron el Latinoamericano en Saint Thomas, Islas Vírgenes, para posteriormente darnos la satisfacción de un segundo lugar en el Mundial celebrado en Taylor, Michigan.
En el 2005, el equipo de Veraguas en la intermedia logró el Campeonato Nacional y ganó el Latinoamericano de la respectiva categoría en San Maarten, que los clasificó para asistir a la Serie Mundial en Bangor, Maine.
En el 2006, Veraguas logró el Campeonato Nacional Juvenil y en la nómina aparecen Elidio, Reyna y Aparicio, no así Rafael Rodríguez y Diego Guerra, quienes por su baja edad decidieron ese año jugar en la intermedia.
Ese mismo trabajo se ha realizado en Panamá Metro cuando los capitalinos conquistaron en 1984 el Torneo Latinoamericano Infantil.
En este equipo, figuraban Abdiel Cumberbath, Ricardo Medina y José Murillo III, quienes en 1986 acompañaron al equipo intermedio con otros jugadores como Rivelino Hendricks (q.e.p.d), Francisco Castillo, Juan Carlos Paniza, entre otros.
Recordamos las hazañas de aquel equipo metropolitano gracias al trabajo serio que realizaron los dirigentes de aquella época y que ahora intentan repetir los actuales con algunos desaciertos en lo administrativo, no así en lo técnico y sin perder de vista, el obstáculo de no tener un bendito hogar.
La enseñanza de las Pequeñas Ligas es sin duda la base fundamental para los resultados en las categorías superiores.
Es de suma importancia la responsabilidad de orientar en la metodología de instrucción en los aspectos físicos, técnicos, tácticos y pedagógicos, para la formación del pelotero en edades tempranas.
Cuando preguntan, ¿cuántos niños de las Pequeñas Ligas han llegado a profesional? un alto porcentaje se sorprende o se siente incrédulo cuando le responden que para las categorías menores eso no es lo interesante, lo importante es inculcar en los niños la cultura ciudadana.