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¡De oro puro!

La sirena panameña Eileen Coparropa obtuvo dos títulos universitarios en Estados Unidos, ganando la carrera profesional más importante de su vida.


EILEEN MARIE Coparropa Alemán, la primera y única deportista panameña en ser abanderada en tres Juegos Olímpicos, ha enfocado la mirada hacia nuevos derroteros.
Con una licenciatura en Negocios Internacionales con especialización en Mercadeo (mayo 2004) y otra en Logística (octubre 2005), ambas por la Universidad de Auburn. Coparropa se siente lista para hacerle frente a la vida como profesional.
"Eileen recibió varias ofertas de trabajo y aceptó la de una gran empresa de telefonía celular de los Estados Unidos", manifestó su padre, Pedro Coparropa, quien sostiene que, en la vida, "el deporte no lo es todo", ya que para él lo esencial es valorar a las personas por "su calidad humana y su contribución a la sociedad".
La nadadora criolla dejó de ser aquella pequeña que cortaba el agua con sus brazadas, para ser un ejemplo de eternidad en el deporte de Panamá. Luchadora de principio a fin, persistente, de mucho coraje y valor, Eileen Coparropa ha ganado una carrera que vale oro.
"No sé la verdad", dijo a todos en una recepción en su casa. "Yo compartí el estudio con el deporte y me dio resultado", entonces empezó a llorar. Tierna, juvenil y de corazón amable, miró al cielo y respiró para seguir conversando.
"Voy a pensarlo, quisiera combinar el trabajo con la natación y hacerlo bien, para obtener buenos resultados, pero eso aún no lo he decidido", dijo mientras apretaba la mano de su padre.
Coparropa surge como aquella atleta de alta aceptación en todo el territorio nacional y sus medallas y diplomas servirán de ejemplo a una juventud que duda de su propia capacidad.
La "sirena de oro", como cariñosamente se le conoce a Eileen, no sólo lo ha dado todo en la pileta, sino que también ha ofrecido innumerables conferencias y charlas a jóvenes sobre drogadicción y embarazos prematuros, entre otros temas de gran trascendencia social. Además ha brindado servicios comunitarios en pro de entidades caritativas como el Hogar Malambo y el Hogar Luisa McGrath.
En cuanto al aspecto educativo, don Pedro resaltó: "Siempre estuvimos interesados en darle una buena educación a Eileen y a Lianne (hermana). Inculcarles el amor por el estudio y por el prójimo".
"Creo que, en parte, nuestro éxito ha radicado en que jamás le hemos impuesto nada, ya que siempre le hemos dado la oportunidad de tomar sus propias decisiones, eso le ayudó a ser una persona más segura de sí", destacó el señor Coparropa.
El padre de la atleta agregó que, cuando Eileen entró al deporte se reforzó más en esa disciplina que tenía. "Eileen y yo", aseguró don Pedro, "siempre vimos la natación no como el fin, sino como un medio para alcanzar el fin, que era convertirse en una profesional".
"Todo ese esfuerzo tuvo un costo, no sólo económico sino familiar, que ha valido la pena. Nos parábamos a las cuatro de la mañana para ir a entrenar, y muchas veces Eileen tenía que ausentarse de algunos compromisos. Gracias a todo ese esfuerzo nos hemos unido más como familia. Lupe (madre) y yo nos aseguramos que nuestras hijas sientan que no estamos al lado de ella, sino cerca", concluyó Coparropa.
De asistir a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Eileen Coparropa se convertiría en la única atleta panameña en asistir a cuatro citas olímpicas, pero su presencia aún es una incógnita.
La nadadora, aunque se mantiene entrenando, no garantiza nada. El año pasado concentró sus fuerzas en alcanzar sus metas académicas y en el 2006 buscará consolidarse como profesional. De lo que sí está segura Eileen es que si decide volver a competir ella misma lo anunciará.

 

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215987
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América