¿Cuándo se sabe que un atleta es de oro puro?
Óscar De la Hoya, el boxeador más exitoso, económicamente, en la historia de este deporte, no cambiaría su medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 por nada en el mundo, ni siquiera por las ocho fajas de campeón mundial en 6 diferentes categorías.
En su visita por Panamá, para estar presente en una exhibición en pro de los enfermos del cáncer, el "Golden Boy" habló en exclusiva con Panamá América y dijo que su medalla de oro "es y será lo más importante de su carrera".
"Será sin duda la medalla de oro porque fue dedicada a mi madre, que en paz descanse", dijo De la Hoya cuando se le preguntó qué ha sido lo más grande en su vida como boxeador aficionado, profesional y ahora un promotor exitoso.
Con una sonrisa perfecta, un manejo caballeroso y sobrado profesionalismo, el "Golden Boy" recalcó que con la llegada de la medalla, empezó la historia del "Chico de Oro". "Esa medalla es y será siempre lo más importante en mi carrera y en mi vida", sostuvo.
Un retiro definitivo.Toda historia tiene un inicio y también tiene un final. El "Golden Boy" se retiró del boxeo, este año, tras una derrota ante el filipino Manny Pacquiao.
"Yo tenía que ser muy inteligente con mi decisión de retirarme, porque mi cuerpo ya no me responde como quiero, a mí siempre me gustaba pelear al nivel más alto del deporte, con campeones de los mejores y ya no puedo competir con ellos", dijo De la Hoya, mientras un salón con al menos 8 personas albergaba un silencio y una sola atención a las palabras de quien fuera uno de los más célebres y grandes púgiles.
En ese momento, el "Golden Boy" tomó un respiro, sonreía y apelaba con fuerza a sus pulmones. "Mi físico no me deja, mi mente y mi corazón quieren, pero ya no puedo competir con ellos", dijo De la Hoya, al referirse a los nuevos ídolos del boxeo mundial.
De la Hoya fue grande en su carrera, fue una leyenda que creció como la espuma; su fama y su mundo recto y de disciplina lo encumbraron al mayor nivel.
Su madre, inspiradora.¿Pero a qué se debió tanto éxito, cómo lo logró y cómo supo manejarse en ese mundo de múltiples rostros, llamado boxeo?
"El éxito se debe al apoyo de mi familia, empecé a boxear desde los 4 años. Para mi padre, para mi abuelo y para nosotros, el boxeo fue y sigue siendo todo en la vida", dijo el "Niño de Oro".
Pero hay alguien que le marcó la carrera exitosa dentro y afuera del “ring” a este campeón de la vida, su madre, la que siempre le dio su mano. "Tuve un gran apoyo de mi madre en el boxeo, a ella no le gustaba que su hijo recibiera puños en la cara, no le gustaba, pero me apoyó 100%, para mí fue muy importante eso y por esa razón sigo siendo De la Hoya”.
La cima.El momento cumbre de De la Hoya fue en 1996; en ese tiempo, a los 23 años de edad, se le puso en el camino una de las más grandes figuras del boxeo, Julio César Chávez, el gran astro mexicano, que tenía marca de 99 victorias y 1 derrota y prometía derrotar al "Golden Boy", el jovencito, en aquel instante.
"Él era un gran campeón, el héroe de México, fue un honor para mí compartir un cuadrilátero con él, fue una pelea perfecta para mí, me sentí invencible, entrené lo más fuerte, estuve todo perfecto en mi preparación, esa pelea con Julio César Chávez fue mi momento perfecto", dijo.
El "Chico de Oro" se iba, pero dijo que su imagen del boxeo panameño es de las mejores. "Panamá tiene un boxeador que se llama Celestino Caballero, es muy bueno, tiene mucho futuro, muchos púgiles no quieren pelear con él porque es peligroso, además de esto se porta muy bien fuera del “ring”, es un peleador con futuro", comentó De la Hoya.