Los fanáticos, ubicados en diferentes partes de la capital (bares, casinos, restaurantes y hasta oficinas) sofocaron la voraz candela del partido entre Chelsea y Manchester United, disputada ayer en horas de la tarde.
El escenario del juego fue universal; la emoción que se apoderó de los panameños no tuvo limite.
La expresiones - polifacéticas - crearon un ambiente de regocijo para algunos y frustración para otros.
Al final, todos se trasladaron a la ciudad de Moscú, llevando consigo el jolgorio característico de la rumba panameña.