Deportes

¿De quién es el mundo?

"Para bien o para mal, la raza humana se ha convertido en una familia” Bertrand Russell Si los hurones, mohicanos, abenakis,


Ernesto Endara (Escritor) / Escritor

"Para bien o para mal, la raza humana se ha convertido en una familia” Bertrand Russell

Si los hurones, mohicanos, abenakis, y los siux, que eran los indios que habitaban la costa noreste de Norteamérica hubiesen tenido aduana y oficina de migración a la llegada de los “pilgrims”, lo más seguro es que le hubiesen negado la entrada. Así mismo lo hubiesen hecho los araucanos, los aztecas y los incas con los españoles. En nuestros tiempos lo tratan de hacer los norteamericanos (desterrados ya del todo los anteriores habitantes), con todo lo que no les huela bien. Así los palestinos y los israelitas; los hutus y los tutsis que se exterminan mutuamente. Aunque la diferencia entre los ADN de los hombres son mínimas, el odio y la matanza continúan. Los puritanos del Mayflower, huían de un rey que prohibía religiones que no fuesen la suya. Y ellos llegaron con la oscura intención de quemar brujas.

Se dice que la grandeza de los E.U. se forjó con el trabajo de las diferentes migraciones a través de los años. Si pregun­tamos a un cherokee, un nava­jo, un apache o a un tuscarora, nos contestará con un rotundo ¡No! y añadirá que lo mejor hubiese sido que el gran Búfalo Blanco hubiese pulveri­zado a todos los carapálidas.

Pero la visa con que llega­ron los ingleses era irrebatible: los mosquetes. Hoy esos mosquetes están en manos de los aduaneros nortea­mericanos. Y del resto de los aduaneros del mundo, no comas cuento.

Si nos enfundamos en los bluejeans de los hijos de las Hijas de la Revolución, es casi imposible no pensar que el “American Way of Life” desaparece por la irresistible, prohibida e hispanoparlante invasión que sufren sus pre­dios. Si bien el exceso de población agosta un país (y al mundo) hasta la desesperación, no es razón para decirle a los que llegan: «vete a morir a otro lado».

Ya no suena tanto la matraca que anuncia a los oídos necios que la buena vida se puede disfrutar con solo pisar tierra norteamericana. Pregúntale a los mexicanos, salva­doreños, nicas, chinos, y muchos panameños que fueron y volvieron de los “States”. Por mi parte tengo algodones en los oídos.

En Panamá somos solidarios por la lengua y por costumbres con nuestros hermanos colombianos y venezolanos. Sacudamos el polvo al viejo sentimiento de fraternidad. Total este pedazo de tierra es del mundo y el mundo no tiene dueño.


fecha edicion
old id
887406
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América