Deportes

De rivalidades y competencia sana


Las grandes rivalidades han sido el motor que siempre mueve a la afición en el ámbito deportivo.

Quién no recuerda las batallas entre Joe Frazier y Muhammad Alí; qué seguidor del béisbol no sabe de la ancestral rivalidad entre los Yanquis y los Medias Rojas; Durán-Leonard; Lakers-Celtics: Boca-River; Alydar-Affirmed y un largo etcétera que antes, ahora y después constituyen la esencia del deporte, porque si no hay rivalidad, no hay razón para competir.

En la hípica, por el hecho de no ser un deporte colectivo, las individualidades y, en consecuencia, las rivalidades y el sano antagonismo, constituyen una plataforma sobre la cual se pueden obtener réditos positivos si son bien canalizados.

 

Actualmente, en el Hipódromo Presidente Remón, han emergido rivalidades interesantes. Por ejemplo, Cuéntameloto´o versus Northener; Fernando Jara-Luis Arango y Sophia Slew-Broken Weeden, para citar los más evidentes.

Eso es bueno para el espectáculo. Es bueno para captar la atención del público y es bueno para que los involucrados crezcan profesionalmente. Lo malo es cuando esas rivalidades trascienden el plano deportivo y rayan el límite de la enemistad y el deseo de destruir al rival.

Quien suscribe tiene un alto sentido competitivo y avalamos cualquier iniciativa que provoque que los competidores den lo mejor para alzar los brazos en el podio de ganadores, pero cuando el espíritu de competencia transgrede las fronteras de la tolerancia y la seguridad, entonces no nos queda otro camino que exigir que los reglamentos se apliquen sin contemplaciones.

 

fecha edicion
old id
391405
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América