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De sonetos y libreros

Los años que tarda un hombre que escribe en saber quién es Yánover Cuando te sientas empequeñecido, abatido, desconsolado como jugador de lotería sin


Los años que tarda un hombre que escribe en saber quién es Yánover

Cuando te sientas empequeñecido, abatido, desconsolado como jugador de lotería sin premio; aislado como un dolor de oreja; frustrado como escritor sin tinta; solitario como hombre sin compaña para una siesta; en fin, miserablemente infeliz, pensando que todo el mundo es malo. Piensa: ¿Qué maldad me han hecho los mil cuatrocientos millones de chinos? Ninguna, nunca se metieron conmigo, ni siquiera uno de ellos me contradijo. ¿Qué te sientes muy solo? Vamos, no te deprimas, como dijo Bernard Malamud que se había preguntado Thoreau (y esto no te lo cito de memoria sino tomado del libro de Héctor Yánover): ¿Por qué iba a sentirme solo? ¿No está nuestro planeta en la Vía Láctea? O sea, que tenemos suficiente compañía, aunque sea estelar. Me gustó esa, me servirá para cuando me sienta así, paupérrimo de alegrías. Perdona si te enredo con aquello de que Yánover anota en su libro Memorias de un librero que Malamud había citado en Las vidas de Dubin, las preguntas que se hizo Thoreau, imagino que en su escondite de Walden, y que ahora cito yo en mi columna Soliloquios. ¿Te imaginas si algún curioso quiere citar esta cita citada que ahora cito.

Y ya que hablo de libreros, los de Panamá son gente especialmente buena. Eso de andar entre libros purifica, pues son como algodones que absorben nuestros pesares y nuestros malos pensamientos. Les gusta hablar de libros, de conciertos, de pinturas, de la vida, pero sobre todo, de lectores. Es raro que ellos escriban, pero manosear los libros ya es algo. Amador sí leía; Jerry conocía a los famosos; mi prima Sheyla y Orit, del Caballero de la Mancha, tienen hasta las sonrisas literarias. Si menciono a Luis Eduardo, tendré que hablar del hombre-libro. No solo vende libros, los hace, literalmente hablando, los levanta, los imprime, los compagina, los grapa, los cubre con su ya famosa cubierta Editorial Portobelo (¿cuántos libros ha impreso? Más de mil, seguro), y además es escritor. Leí el adiós que le hizo a su madre y quedé conmovido. Luego, entré en algo no más profundo pero sí más de la vida, su novela. Como él es, tardará en publicarla. Es lo que le digo a César Young, tus sonetos saldrán un día, polvo de oro regados a la luz por tu amigo Henao.


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947355
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América